
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El panorama de la vivienda en España se presenta cada vez más complejo y problemático, lo que ha llevado al presidente del Gobierno a plantear una serie de medidas para intentar recuperar la iniciativa política en un tema que ha generado un creciente descontento entre la población. Esta situación se ha visto agravada por la retirada de apoyo de varios socios parlamentarios del Ejecutivo y el avance de investigaciones judiciales que involucran a miembros cercanos a Pedro Sánchez. Así, la política de vivienda se ha convertido en un eje central de la crítica del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien ha instado a los presidentes autonómicos del Partido Popular a adoptar medidas que favorezcan la liberalización del uso del suelo y la reducción de la burocracia en la promoción de nuevas viviendas. Sin embargo, la realidad del mercado inmobiliario sugiere que las iniciativas del Gobierno, hasta ahora, no han dado los resultados esperados. Desde que Sánchez asumió el poder en 2018, el acceso a la vivienda se ha complicado considerablemente para muchos españoles. La oferta de pisos en alquiler ha disminuido drásticamente y los precios han alcanzado niveles máximos, convirtiendo la búsqueda de un hogar en un desafío cada vez más acuciante. El ritmo de construcción de nuevas viviendas se encuentra por debajo de la demanda, lo que es un indicador claro de que las políticas implementadas no han logrado solucionar los problemas estructurales del sector. El presidente podría considerar una revisión completa de su enfoque en materia de vivienda, ya que las estrategias actuales—que han incluido una mayor intervención pública y una desprotección de los propietarios—han resultado en consecuencias contrarias a las que se pretendían. Sin embargo, es poco probable que Sánchez opte por una rectificación en este sentido. Con sus socios de legislatura, como Sumar, ERC y Bildu, clamando por más intervenciones y medidas populistas, es probable que el presidente refuerce su enfoque actual en lugar de buscar alternativas más efectivas. Una de las propuestas más relevantes ha sido la creación de una gran empresa pública de vivienda, anunciada por Sánchez durante el Congreso del PSOE en diciembre. Sin embargo, la falta de avances concretos en la definición de esta entidad revela una notable lentitud en la toma de decisiones, lo que pone en entredicho la capacidad del Estado para abordar un problema tan urgente. Además, los planes para aumentar el parque público de viviendas han quedado en el aire, ya que de los 184.000 pisos prometidos en la campaña electoral de 2023, ninguno ha visto la luz hasta el momento. El anuncio de una "gran alianza de país" por la vivienda, impulsado por la ministra Isabel Rodríguez, ha resultado ser, hasta ahora, un mero eslogan sin contenido real. Esta falta de avance en políticas efectivas solo ha contribuido a aumentar la frustración entre los ciudadanos que buscan soluciones concretas a sus problemas habitacionales. Además, es fundamental que el Gobierno abandone la constante confrontación con las comunidades autónomas, que son las responsables de la gestión de la vivienda. La insistencia en amenazar a las administraciones territoriales que no apliquen la Ley de Vivienda, que busca controlar los precios de alquiler en zonas tensionadas, no hará más que aumentar la incertidumbre tanto entre inquilinos como propietarios. Un enfoque más colaborativo podría resultar en políticas más equilibradas y efectivas que beneficien a todos los actores implicados. La urgencia de una rectificación en la política de vivienda no puede subestimarse, ya que el descontento ciudadano crece a medida que el acceso a un hogar digno se convierte en un objetivo cada vez más inalcanzable. La falta de una respuesta adecuada del Gobierno podría tener repercusiones en su sostenibilidad política, especialmente si la oposición continúa capitalizando este descontento y presentando alternativas viables. Mientras tanto, la sociedad sigue esperando acciones concretas que aborden los problemas reales del mercado inmobiliario. La esperanza de muchos ciudadanos radica en que el Gobierno reconozca sus errores y tome medidas que realmente impacten en la disponibilidad y accesibilidad de la vivienda. Solo el tiempo dirá si la presión de la oposición y la insatisfacción popular llevarán a un cambio genuino en la política de vivienda del Ejecutivo. En este contexto, es hora de que el presidente asuma la responsabilidad y actúe en consecuencia, antes de que la situación se convierta en un callejón sin salida.