
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La lana, ese material que durante siglos ha sido un símbolo de riqueza y tradición, está experimentando un renacimiento gracias a la iniciativa "Tejiendo redes", promovida por el Madrid Design Festival 2025. Este programa busca visibilizar y revivir la cultura de la lana, un recurso que ha sido injustamente menospreciado en tiempos recientes. Esta historia no solo se cuenta a través de un hilo, sino también a través de las vidas de aquellos que han dedicado sus esfuerzos a recuperar el valor de esta fibra y sus oficios asociados. Uno de los testimonios más emotivos proviene de Ramón Cobo, un tejedores que lleva en su sangre el amor por la lana, legado de su abuelo. Desde su infancia, ha visto cómo este material, antes considerado oro blanco, ha perdido su valor en un mundo que prefiere lo inmediato y desechable. La historia de su familia es un reflejo de la lucha por dignificar la lana, desde su transformación en mantas para mulas hasta la adaptación a un mercado que ha cambiado radicalmente. A pesar de los desafíos, Ramón y su familia han decidido retomar el legado y revitalizar el oficio, convirtiendo su pasión en un camino hacia la sostenibilidad y la revalorización económica. La empresa Wool Dreamers, que fundó Ramón, es un ejemplo de cómo la innovación y el diseño pueden contribuir a la recuperación de un sector olvidado. "Estamos dejándonos la vida y la salud para dignificar una fibra y un oficio", subraya Ramón, quien junto a su familia trabaja a diario para transformar la lana en productos que respeten tanto su origen como su historia. En este contexto, el director del festival, Álvaro Matías, ha lanzado una invitación a explorar el patrimonio textil y a comprender el papel que la lana puede jugar en la economía, la cultura y la sostenibilidad. La exposición "Oro blanco", que forma parte del festival, es un espacio donde se entrelazan las obras de diseñadores como Inés Sistiaga y Oteyza, quienes también buscan rescatar la lana merina española, considerada una de las mejores del mundo. A través de sus piezas, estos creadores no solo rinden homenaje a la tradición, sino que también abordan la problemática contemporánea de la producción agrícola y el impacto de las fibras sintéticas. La participación de diseñadores destacados, que han explorado las capacidades de la lana, ha permitido crear un diálogo entre la artesanía y la moda, contribuyendo al reconocimiento de este material como un recurso valioso. Inés Sistiaga, por su parte, investiga las propiedades de la lana y ha creado obras que conectan el textil con la historia cultural de España. "La lana es un material muy envolvente, agradable en contacto con la piel", afirma. Su enfoque resalta no solo las características físicas de la lana, sino también su relevancia en la narrativa de la sostenibilidad y el bienestar. La conexión entre la moda y la lana también se ve reflejada en la obra de Oteyza, que ha logrado amalgamar la tradición con la innovación. Paul García y Caterina Pañeda, los fundadores de esta firma, han navegado por la historia de la lana merina, explorando su relación con el medio ambiente y la economía local. Su compromiso con la recuperación de la oveja merina y su lana es tanto un homenaje a la tradición como una respuesta a las realidades del mercado contemporáneo. El festival también ha servido como plataforma para artistas y diseñadores como Claudy Jongstra, quien incorpora la lana en sus obras de arte y ha creado un estudio que honra cada paso del proceso de producción. Su enfoque en la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza resuena con el ethos de "Tejiendo redes", marcando una pauta sobre la importancia de la artesanía consciente en un mundo marcado por el consumismo. Laura Siles, Premio Nacional de Emprendimiento en Artesanía, también se ha integrado en este movimiento, creando "Mutur Beltz" junto a su pareja, Joseba. Esta iniciativa busca preservar la oveja carranzana, una especie en peligro de extinción, combinando arte y agroecología para revitalizar la cultura del pastoreo y los oficios tradicionales. Su enfoque integral subraya la necesidad de conectar el arte con la tierra y la tradición, haciendo de la lana un símbolo de resistencia y renovación. La historia de la lana es un tejido complejo que entrelaza pasado, presente y futuro. La iniciativa "Tejiendo redes" y el Madrid Design Festival 2025 están abriendo caminos para que este material, en vez de ser visto como un residuo, sea apreciado por su belleza, versatilidad y valor cultural. Este esfuerzo conjunto de diseñadores, artesanos y productores es un llamado a la acción para todos aquellos que creen en la capacidad del diseño para transformar realidades y rescatar tradiciones que merecen ser contadas. A medida que la lana se reivindica, también lo hace la historia de quienes han dedicado sus vidas a este noble oficio, recordándonos que cada hebra cuenta una historia, una conexión con el legado de generaciones pasadas y el futuro sostenible que todos deseamos construir.