Netanyahu en la encrucijada: alto al fuego en Gaza desata crisis política en Israel

Netanyahu en la encrucijada: alto al fuego en Gaza desata crisis política en Israel

El alto al fuego en Gaza crea una crisis política en Israel, poniendo a Netanyahu en una difícil decisión entre paz y mantener su gobierno.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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Política

El reciente acuerdo de alto al fuego en Gaza ha desatado una crisis política en Israel, poniendo a su primer ministro, Benjamín Netanyahu, en una encrucijada difícil. Con sus socios de coalición de extrema derecha proclamando su oposición al acuerdo y advirtiendo sobre la posibilidad de abandonar el gobierno, Netanyahu se encuentra ante la imperiosa necesidad de decidir entre mantener su mayoría parlamentaria o avanzar hacia un cese de las hostilidades que podría traer un respiro tanto para Israel como para Gaza. Desde su anuncio, el acuerdo no ha sido ratificado oficialmente por el gobierno israelí, pero la presión sobre Netanyahu ha comenzado a intensificarse. Itamar Ben-Gvir, el ministro de Seguridad Nacional y líder del partido ultranacionalista Poder Judío, ha manifestado su intención de dimitir de la coalición si el gabinete opta por aprobar el acuerdo de alto al fuego. La amenaza de Ben-Gvir pone de relieve la fragilidad de la coalición de Netanyahu, que ya se encuentra en una posición precaria tras más de 15 meses de guerra. La situación se complica aún más por la postura del otro partido de extrema derecha en la coalición, Sionismo Religioso, cuyo líder, Bezalel Smotrich, también ha expresado su oposición a cualquier acuerdo que contemple un alto al fuego prolongado. Ambos partidos poseen un número significativo de escaños en el Parlamento, y su decisión de abandonar la coalición podría reducir la mayoría de Netanyahu a solo 62 escaños, una cifra que podría resultar insostenible en el largo plazo. A pesar de las amenazas de sus socios, la mayoría del gabinete parece estar a favor del acuerdo de alto al fuego, lo que sugiere que Netanyahu podría intentar avanzar en el proceso incluso sin el apoyo de Ben-Gvir y Smotrich. Sin embargo, esta jugada conlleva un riesgo significativo, ya que podría desencadenar la desintegración de su gobierno en un momento crítico, justo cuando la guerra ha causado un sufrimiento inmenso en ambas direcciones. El acuerdo implica un alto al fuego inicial de seis semanas, durante las cuales Hamás liberaría a 33 rehenes israelíes a cambio de cientos de prisioneros palestinos. Esta fase inicial también contempla una reducción de la presencia militar israelí en las zonas pobladas de Gaza. Sin embargo, si el acuerdo avanza a una fase más duradera, Netanyahu podría enfrentarse a una presión aún mayor por parte de sus socios de extrema derecha, quienes buscan una victoria militar total sobre Hamás. La situación se torna más complicada con la llegada del presidente electo Donald Trump, quien ha expresado su deseo de poner fin a la guerra y ha sido un aliado estratégico para Netanyahu en el pasado. Algunos analistas sugieren que el primer ministro podría verse tentado a priorizar una relación cercana con la administración de Trump, en lugar de atenerse a los deseos de sus aliados extremistas. Esta dinámica podría ofrecer a Netanyahu una oportunidad para reafirmar su legado político mientras navega por un entorno cada vez más hostil. Los analistas políticos están divididos sobre cómo procederá Netanyahu en este dilema. Algunos argumentan que, ante el temor a unas elecciones anticipadas que podría no ganar, el primer ministro podría optar por sacrificar la fase dos del acuerdo, manteniendo su base de poder intacta al mismo tiempo que busca un acuerdo más amplio con Arabia Saudita, en un esfuerzo por consolidar su legado a través de la diplomacia. A medida que las familias de los rehenes continúan haciendo llamados urgentes a Netanyahu para que priorice la vida de sus seres queridos sobre el interés político, la presión sobre el primer ministro solo aumenta. Muchos israelíes comparten la visión de que un alto al fuego es esencial no solo para el bienestar de los rehenes, sino también para la estabilidad en la región. En este contexto, la política y la humanidad parecen estar en un tira y afloja constante. En medio de este caos, la postura de Netanyahu sigue siendo ambivalente. Por un lado, busca mantener la cohesión de su coalición; por otro, se enfrenta a un creciente clamor por la paz y la posibilidad de un futuro más estable en Gaza. Aunque algunos líderes de la oposición se han ofrecido a brindar apoyo en aras de la paz, la desconfianza entre las facciones políticas podría complicar cualquier intento de crear un consenso. Mientras tanto, el reloj sigue corriendo, y Netanyahu deberá actuar con rapidez. La decisión que tome no solo afectará su futuro político, sino que también tendrá repercusiones significativas para el pueblo israelí y palestino. En este contexto, la cumbre del dilema político y humanitario está más alta que nunca, y el futuro parece estar en manos de un líder que enfrenta desafíos tanto internos como externos.

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