
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En los últimos meses, el debate en torno a la posible restauración de la monarquía en Nepal ha resurgido, evocando sentimientos y divisiones que recuerdan el tumultuoso pasado del país. Mientras el mundo enfrenta desafíos globales urgentes y busca estrategias innovadoras para el crecimiento económico, Nepal se encuentra atrapado en un discurso que muchos argumentan es obsoleto y contraproducente. Este debate amenaza con consumir valioso tiempo y recursos que podrían dirigirse hacia cuestiones apremiantes de gobernanza, desarrollo económico y unidad nacional. La historia de Nepal está marcada por décadas de conflicto, inestabilidad y corrupción, que han frenado su progreso y desarrollo. Tras una prolongada insurgencia maoísta, que duró casi dos décadas y fue seguida por años de turbulencia política caracterizados por las maquinaciones de unos pocos individuos poderosos, Nepal ahora enfrenta el riesgo de desviar la atención hacia un tema que muchos ven como una causa perdida: la restauración de la monarquía. Esta fijación en el pasado desvía la atención de las prioridades urgentes de crecimiento económico, inclusividad y fortalecimiento de las instituciones democráticas. Los defensores de la monarquía argumentan que su regreso podría restaurar el equilibrio y la responsabilidad dentro de la esfera política. Aseguran que la monarquía representa un aspecto fundamental de la identidad de Nepal, arraigada en la dinastía Shah. Además, algunos creen que una monarquía reinstaurada podría servir como un baluarte contra la corrupción desenfrenada y fomentar un renovado sentido de nacionalismo. Sin embargo, estos argumentos pasan por alto los principios fundamentales de la democracia y la urgente necesidad de reforma en la gobernanza. La perspectiva de restaurar la monarquía introduce una nueva capa de conflicto político que probablemente exacerbará las divisiones dentro de un paisaje político ya frágil. En lugar de fomentar la unidad, el debate en torno a la monarquía es más probable que incite guerras culturales y profundice las divisiones entre varias facciones políticas. El enfoque no debería estar en resucitar una institución que históricamente ha estado asociada con la exclusión y la autocracia, sino en forjar una nueva visión inclusiva para la nación que trascienda las quejas del pasado. Nepal se encuentra en una encrucijada crítica donde debe priorizar la conectividad económica y las asociaciones regionales, particularmente con India y China, en lugar de aferrarse a sentimientos nacionalistas obsoletos ligados a una era pasada. La restauración de la monarquía, si se persigue, solo distraería del trabajo esencial de hacer crecer la economía, invertir en instituciones y garantizar el estado de derecho. El país necesita superar su mentalidad de asedio histórico y abrazar un futuro construido sobre la colaboración y la innovación. Además, el atractivo de la monarquía parece estar alimentado por la insatisfacción con la élite política actual, percibida como corrupta y egoísta. Sin embargo, regresar a una monarquía no garantiza una solución a estos problemas. Los patrones históricos indican que la institución podría no ser menos política que el liderazgo actual y probablemente daría paso a otra era de inestabilidad política. El resurgimiento del interés en la monarquía puede atribuirse a una variedad de factores socio-políticos, incluyendo el auge de la política de identidad y una reacción contra la marginalización percibida de ciertos grupos. Estas fuerzas, junto con la creciente frustración hacia los partidos políticos arraigados y la corrupción, crean un terreno fértil para la nostalgia por la monarquía. Sin embargo, este momento de regresión debe ser tratado con cautela, ya que distrae de las reformas urgentes necesarias para agilizar la gobernanza y promover el desarrollo económico. A medida que Nepal se encuentra en esta encrucijada crítica, es imperativo que la nación se aleje del debate divisivo y poco productivo en torno a la monarquía. En lugar de prolongar una discusión que arriesga repetir los errores del pasado, Nepal debería centrarse en construir un marco democrático robusto que priorice el crecimiento, la inclusividad y la responsabilidad. Ha llegado el momento de que Nepal cierre el capítulo sobre la monarquía y, en su lugar, invierta en un futuro que abrace la innovación, la gobernanza colaborativa y el estado de derecho.