
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El Auditorio Mar de Vigo se convirtió en un punto de encuentro para los amantes de la música pop, al recibir a la icónica Anastacia en el marco del Gozo Festival, en una noche que se recordará como un homenaje a su carrera y a la celebración de los 25 años de su álbum debut "Not That Kind". A sus 56 años, la artista estadounidense demostró una vez más por qué es considerada una de las voces más potentes de su generación, con un espectáculo que atrajo a un público entusiasta que había agotado las entradas semanas antes. La velada comenzó con la energía desbordante de "One Day in Your Life", una pieza emblemática que recuerda a los inicios de su trayectoria, combinando sonidos funk y una presencia escénica que rápidamente encendió al público. Anastacia continúa siendo un referente en la música pop, y su interpretación de temas de diferentes épocas fue una clara muestra de su versatilidad. En este sentido, la cantante no solo se limitó a su repertorio más famoso, sino que también incluyó canciones de su más reciente álbum "Our Songs", señalando su evolución musical a lo largo de los años. Durante el concierto, la artista no escatimó en elogios hacia su audiencia. "La gente de España es encantadora", afirmó, manifestando su agradecimiento por la calidez del público vigués. Este sentimiento de conexión fue palpable en el ambiente, que vibró al unísono con cada interpretación, donde los fans coreaban las letras de sus canciones más queridas. La entrega del público parecía animar aún más a Anastacia, quien se mostró desinhibida y emocionada en el escenario. La primera parte del recital fue un viaje nostálgico por sus primeros trabajos, donde la artista interpretó clásicos como "Sick and Tired" y "Paid My Dues". Estos temas no solo revivieron memorias para los fans más viejos, sino que también sirvieron para mostrar a los nuevos seguidores el talento que la ha mantenido relevante todos estos años. La inclusión de una versión de "Don't Cha", de Pussycat Dolls, agregó un toque de frescura a la presentación, demostrando su capacidad para reinventar y rendir homenaje a otras artistas. Como un contraste deliberado a la energía inicial, Anastacia optó por un bloque de baladas que incluyó "Heavy on My Heart", en la que compartió su experiencia personal de vida y lucha contra el cáncer de mama, un tema que ha marcado su historia. La artista ha enfrentado numerosas adversidades en su vida, desde problemas de salud hasta desafíos profesionales, lo que agrega un matiz emocional a su música y resonó profundamente con el público presente. El mini-set acústico que presentó, con temas como "Secrets" y "How Come The World", fue un momento íntimo que permitió a los asistentes conectar con su lado más vulnerable. La interpretación de estas baladas fue un recordatorio del poder de la música para sanar y conectar a las personas a través de las experiencias compartidas. Este segmento fue recibido con una ovación que reverberó en el auditorio, un testimonio de la admiración que sus fans sienten hacia ella. Después de tocar el corazón del público, Anastacia volvió a subir la intensidad del espectáculo con un bloque más rockero que incluyó versiones de "All Right Now" de Free y "Sweet Child O' Mine" de Guns N' Roses. La elección de estas canciones no solo deleitó a los fans del rock, sino que también mostró su capacidad de abarcar diferentes géneros musicales, reafirmando su estatus como una artista multifacética. El cierre del concierto fue un clímax de energía y emoción, con "Left Outside Alone" como uno de los momentos más esperados de la noche. La interpretación de este éxito, junto a "Not That Kind" y "I'm Outta Love" en el bis, dejó a todos los asistentes en un estado de felicidad pura. La voz de Anastacia resonó con fuerza y confianza, evocando recuerdos y celebrando su legado musical. A lo largo de su carrera, Anastacia ha demostrado ser mucho más que una simple estrella pop. Su historia personal, marcada por la lucha contra enfermedades y su inquebrantable espíritu, ha inspirado a millones. Ayer, en Vigo, no solo celebró un hito en su carrera, sino que mostró al mundo que su voz, su pasión y su conexión con el público son eternas. Sin duda, Anastacia sigue siendo una diva que ha sabido mantenerse relevante y en el corazón de sus seguidores, dejando una huella imborrable en la música contemporánea.