
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un mundo cada vez más dominado por la medición y los números, donde cada decisión parece ser guiada por un análisis estadístico, resulta intrigante observar cómo algunas instituciones han logrado eludir este escrutinio. Mientras que un programa de televisión puede ser cancelado por no alcanzar dos puntos de rating, ciertas entidades, como las religiosas o las monárquicas, parecen estar en un limbo que las protege de la tiranía de los resultados. Sin embargo, a medida que avanzamos en el siglo XXI, incluso la monarquía se ve obligada a bailar al ritmo de las encuestas y el voto popular. Las monarquías parlamentarias, en particular, han sido arrastradas fuera de su aislamiento histórico. Ya no se trata únicamente de una figura simbólica; hoy en día, el apoyo popular a los monarcas se mide y se evalúa. En este contexto, las encuestas se han convertido en herramientas cruciales para conocer la opinión pública sobre la realeza, y en Inglaterra, una de las naciones con una monarquía parlamentaria más establecida, estas encuestas gozan de gran credibilidad. Recientemente, la firma de investigación YouGov realizó un estudio sobre las figuras monárquicas más valoradas en la historia de Inglaterra. Los resultados son reveladores: a pesar de que solo seis de los 43 monarcas han sido mujeres, tres de ellas ocupan los primeros diez lugares en popularidad. Isabel II, quien reinó durante más de 70 años, lidera la lista con un impresionante 84% de imagen favorable. Su legado de dedicación y responsabilidad ha dejado una huella imborrable en la conciencia colectiva británica. No menos sorprendente es la segunda posición ocupada por la reina Victoria, quien, a pesar de haber fallecido hace más de un siglo, sigue siendo recordada con un 62% de aprobación. Su reinado marcó la era victoriana, un período asociado con el progreso y el patriotismo, y su influencia perdura en la memoria histórica del país. Es un claro indicador de cómo el impacto de una reina puede trascender generaciones. El tercer lugar lo ocupa Jorge VI, padre de Isabel II, quien también se benefició del cariño popular que dejó su hija. En el cuarto puesto se encuentra Isabel I, una monarca que también dejó un legado significativo y que, al igual que las otras reinas mencionadas, tuvo que navegar por un entorno patriarcal. Su época, conocida como la "era isabelina", estuvo marcada por grandes disputas religiosas que supo manejar con firmeza, además de ser una gran patrocinadora de las artes. El listado de reinas y reyes no se detiene ahí. Las hermanas Ana y María Estuardo, aunque sus reinados fueron turbulentos, ocupan el puesto 12 y 13 en popularidad, lo que demuestra que la historia, a pesar de sus altibajos, siempre recuerda a quienes se atrevieron a gobernar. En contraste, María I, conocida como "Bloody Mary", se encuentra casi al final de la lista debido a su reputación por la persecución de adversarios, un recordatorio de que no todas las figuras históricas han dejado un legado positivo. Es interesante reflexionar sobre la escasa cantidad de mujeres que han ocupado el trono en comparación con sus homólogos masculinos. Sin embargo, a pesar de esta desproporción, las reinas que han vivido en la historia han dejado una marca indeleble. Su legado se ve reforzado en este mes de conmemoración del "Día Internacional de la Mujer", cuando se reconoce la lucha de las mujeres por la igualdad en todos los ámbitos, incluido el liderazgo. En todos los rincones del mundo donde una mujer ha reinado, se observa un patrón similar: estas monarcas han desafiado prejuicios y han dejado una huella que va más allá de su tiempo. Son un testimonio de la capacidad de liderazgo femenino en un entorno tradicionalmente dominado por hombres. La historia nos enseña que la monarquía, aunque a menudo vista como una institución arcaica, también ha sido un escenario para que las mujeres ejerzan su poder y marquen una diferencia. Así, mientras las encuestas continúan arrojando luz sobre el estado actual de las monarquías, es fundamental recordar que las reinas que han dejado huella no solo son figuras del pasado, sino un símbolo de la lucha y la resiliencia de las mujeres en un mundo que sigue aprendiendo a valorar su contribución. En tiempos donde los números parecen definir la realidad, es esencial no perder de vista la importancia del legado que estas monarcas han construido a lo largo de la historia.