"Su Majestad": La sátira irreverente que cuestiona la monarquía moderna en clave de humor

"Su Majestad": La sátira irreverente que cuestiona la monarquía moderna en clave de humor

"Su Majestad" es una miniserie de Amazon Prime que satiriza la monarquía contemporánea con humor agudo y reflexiona sobre su relevancia actual.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En un panorama televisivo que a menudo se llena de dramas intensos y realidades sombrías, "Su Majestad" emerge como una bocanada de aire fresco y sarcástico. Esta nueva miniserie de Amazon Prime Video, creada por Borja Cobeaga y su habitual colaborador Diego San José, se presenta como una crítica mordaz de la monarquía contemporánea con un enfoque irreverente y un humor afilado. A través de sus siete episodios de media hora, la serie no solo invita al espectador a reírse, sino que también plantea preguntas relevantes sobre la naturaleza de las instituciones que, en teoría, deben simbolizar la unidad y la estabilidad de una nación. La trama gira en torno a Pilar, interpretada por Anna Castillo, una joven princesa que se ve lanzada a la vorágine del poder tras el escándalo de corrupción que obliga a su padre a abdicar. A lo largo de la serie, Pilar se enfrenta a la ironía de convertirse en reina en un mundo que ha perdido la fe en la monarquía y que, al mismo tiempo, está ansioso por la revolución que su ascenso podría representar. La capacidad de Castillo para dar vida a un personaje que es tanto un símbolo de privilegio como un reflejo de la confusión generacional es uno de los grandes aciertos de esta producción. Ernesto Alterio complementa con maestría el desarrollo de la trama, interpretando al consejero real que intenta moldear a la nueva monarca. Su personaje, que recuerda a esos hábiles "spin doctors" del mundo político, aporta un aire de grotesco que resuena con la realidad actual de la política y el poder. Ambos actores crean una dinámica que, aunque a menudo humorística, no elude la crítica social implícita en sus interacciones. La serie se hace eco de un sentimiento que ha estado latente en muchas democracias modernas: el cuestionamiento de la relevancia de las monarquías en el siglo XXI. Sin mencionar explícitamente a los Borbones, Cobeaga y San José construyen una sátira despiadada que ridiculiza no solo a la familia real, sino también a todos los poderes que la sostienen, desde la iglesia hasta la prensa. A través de diálogos ingeniosos y situaciones absurdas, "Su Majestad" se convierte en un espejo que refleja las debilidades de las instituciones que, en teoría, deben ser inquebrantables. El humor que se despliega a lo largo de la serie es otro de sus fuertes. A veces sarcástico, en otras punk, cada episodio ofrece una mezcla de situaciones que, aunque disparatadas, resuenan con una verdad subyacente. Desde reacciones exageradas ante la prensa hasta el retrato de un príncipe exiliado que busca redimirse, cada giro de la trama se siente como una crítica a la desconexión entre las élites y el pueblo. Visualmente, la serie no pretende ser una superproducción elaborada, sino que opta por una estética que refleja la decadencia de la monarquía. Con escenarios que oscilan entre lo grandioso y lo trivial, "Su Majestad" logra mantener un equilibrio que complementa su tono y su mensaje. La representación de palacios y espacios de poder, en contraste con lugares más mundanos y grotescos, refuerza la idea del choque entre la tradición y la realidad contemporánea. Sin embargo, no todo en "Su Majestad" es perfecto. A pesar de su humor ingenioso y su crítica social aguda, hay momentos en los que el ritmo se estanca y algunas situaciones se sienten alargadas. Además, el desarrollo de ciertos personajes secundarios deja que desear, lo que hace que en ocasiones se perciban como meros estereotipos en lugar de individuos complejos. Estos aspectos pueden restar algo de fuerza a una serie que, en su esencia, pretende ser un comentario social más profundo. Aún así, "Su Majestad" logra su objetivo principal: incitar la risa y la reflexión sobre el papel de la monarquía en la actualidad. La serie se erige como una propuesta refrescante y osada en la televisión, un espacio donde la sátira se mezcla con la crítica social sin caer en la estridencia. Con una narrativa que invita al debate, Cobeaga y San José ofrecen una mirada única a una institución que, a pesar de su historia, sigue generando controversia y fascinación. Para aquellos que buscan un enfoque diferente a la narrativa política y una historia que desafía la normatividad del poder, "Su Majestad" se presenta como una opción irresistible. Con una actuación sobresaliente de Anna Castillo y una escritura inteligente, esta miniserie no solo entretiene, sino que también deja una marca en la conversación sobre el futuro de las monarquías en un mundo que parece cada vez más inclinado hacia la igualdad y la modernidad. Sin duda, "Su Majestad" es un testimonio de que, a veces, el humor es la mejor herramienta para cuestionar lo que hemos heredado.

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