
Juan Brignardello Vela
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A medida que Nepal navega por un tumultuoso paisaje político, la resurgencia de sentimientos pro-monárquicos ha tomado un giro intrigante con la inesperada aparición de carteles del Ministro Principal de Uttar Pradesh, Yogi Adityanath, en un mitin realista en Katmandú. El mitin, celebrado el 10 de marzo para dar la bienvenida al ex Rey Gyanendra Shah, generó una conversación significativa, encendiendo tanto apoyo como disenso en las redes sociales y círculos políticos. El trasfondo de este fenómeno radica en el contexto más amplio de un creciente movimiento pro-monárquico dentro de Nepal. Los partidarios de la reinstauración de la monarquía se han movilizado, particularmente en torno al Partido Rastriya Prajatantra (RPP), que ha asumido un papel destacado en la defensa de un regreso al gobierno real. El mitin, que vio una entusiasta participación, presentó de manera prominente imágenes de Yogi Adityanath, junto a las de Gyanendra Shah. Las imágenes levantaron cejas y suscitaron preguntas sobre la naturaleza de la implicación de India en los asuntos internos de Nepal. El apoyo de Adityanath a la monarquía, subrayado por su reunión con Shah a principios de enero, ha llamado la atención sobre la posible influencia extranjera en la política interna de Nepal. Mientras algunos aclamaron la exhibición de la imagen del político indio como un símbolo de solidaridad, otros la criticaron, argumentando que podría significar una preocupante intervención en la soberanía nepalí. Esta divergencia de opiniones refleja las complejidades del clima socio-político de Nepal, donde el pasado de la monarquía y su potencial futuro siguen siendo temas muy debatidos. La inclusión de los carteles de Adityanath no fue bien recibida por todos. El portavoz del RPP, Gyanendra Shahi, sostuvo que las imágenes eran parte de una estrategia calculada por el gobierno del Primer Ministro K.P. Oli para socavar el movimiento pro-monárquico. Shahi acusó a Bishnu Rimal, el principal asesor del PM Oli, de orquestar este espectáculo para fomentar la controversia y desviar la atención del propósito previsto del mitin. Sin embargo, Rimal rechazó firmemente estas acusaciones, calificándolas de infundadas y políticamente motivadas. A raíz del mitin, el debate en torno a la monarquía en Nepal se ha intensificado. Las demostraciones pro-monárquicas continúan ganando impulso en todo el país, con fervientes llamados a la reinstauración resonando en ciudades como Katmandú y Pokhara. La monarquía en Nepal fue abolida en 2008 tras el Movimiento del Pueblo, pero la nostalgia por el gobierno real parece resonar con un segmento de la población. La atmósfera política sigue cargada, ya que las implicaciones de la imagen de Yogi Adityanath en el mitin introducen una dimensión internacional a un conflicto interno ya complejo. Los observadores se quedan reflexionando sobre las posibles ramificaciones de tales exhibiciones, tanto para el futuro político de Nepal como para su relación con la vecina India. A medida que el movimiento pro-monárquico se afirma y surgen acusaciones de maniobras políticas, las próximas semanas pueden resultar fundamentales para determinar no solo el destino de la monarquía en Nepal, sino también la dinámica de gobernanza y la interacción de influencias extranjeras en la región. Con una opinión pública dividida y tensiones crecientes, todas las miradas están puestas en Nepal mientras enfrenta su identidad y aspiraciones ante los cambios en el panorama político.