Resurgimiento de la Monarquía en Nepal: El Ex Rey Gyanendra Es Recibido Entre un Creciente Apoyo

Resurgimiento de la Monarquía en Nepal: El Ex Rey Gyanendra Es Recibido Entre un Creciente Apoyo

El apoyo al exrey Gyanendra Shah está resurgiendo en Nepal a medida que crecen las demandas de restauración de la monarquía, lo que refleja la compleja historia real del país.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

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En los últimos meses, la discusión en torno a la monarquía en Nepal se ha reavivado, lo que ha llevado a un resurgimiento del apoyo al ex rey Gyanendra Shah. El panorama político ha cambiado, con crecientes llamados de varias facciones para el regreso del gobierno real. Este resurgimiento es particularmente evidente con el regreso de alto perfil del rey Gyanendra a Nepal, aterrizando en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan en medio de una fuerte presencia policial. Un gran grupo de simpatizantes de la monarquía se reunió para darle la bienvenida, portando pancartas que proclamaban su lealtad al ex rey y expresando su deseo de que la monarquía fuera restaurada. Este renovado interés en la monarquía se produce en el contexto de una historia compleja y a menudo tumultuosa, simbolizada por el Palacio Narayanhiti, la antigua residencia real en Katmandú. Encargado por el rey Mahendra en 1963, el palacio ha sido el escenario tanto de grandiosas celebraciones reales como de eventos trágicos que han moldeado la narrativa del país. Con más de 383,000 metros cuadrados, cuenta con 52 habitaciones, cada una nombrada en honor a uno de los 52 distritos de Nepal, y presenta una entrada principal que resalta las majestuosas montañas del país. Entre sus tesoros, el Palacio Narayanhiti alberga un carroza dorada que el rey Mahendra recibió como regalo de la reina Isabel II durante su visita en 1961. Esta carroza tiene un lugar significativo en la historia real, ya que fue utilizada durante la coronación del rey Birendra Shah en 1975. Tales artefactos no solo representan el legado de la familia real, sino que también son emblemáticos de los estrechos lazos que Nepal ha disfrutado históricamente con naciones como Gran Bretaña. La Corona Real de Nepal, adornada con 730 diamantes y más de 2,000 perlas, se erige como un poderoso símbolo de la autoridad y unidad de la monarquía. Rico en interiores lujosos y exquisita decoración, el Palacio Narayanhiti encapsula la opulencia del pasado real de Nepal. Sin embargo, el palacio también es un recordatorio sombrío de uno de los días más oscuros en la historia nepalí: la Masacre Real Nepalí del 1 de junio de 2001. Durante esta tragedia, el príncipe heredero Dipendra abrió fuego contra su familia, resultando en la muerte del rey Birendra, la reina Aishwarya y varios otros miembros de la familia antes de dirigirse el arma hacia sí mismo. Las ondas de choque de este evento resonaron en toda la nación y llevaron a profundos cambios en el panorama político de Nepal. El breve reinado de Dipendra como rey, declarado mientras yacía en coma, terminó poco después, allanando el camino para que Gyanendra ascendiera al trono en medio de un creciente descontento político. La eventual abolición de la monarquía en 2008 marcó un punto de inflexión significativo para Nepal, convirtiendo al país en una república democrática. El Palacio Narayanhiti fue posteriormente transformado en un museo, sirviendo como un archivo histórico de la monarquía y su impacto en la identidad de la nación. A medida que aumentan las tensiones políticas y los llamados a la restauración de la monarquía se vuelven más fuertes, el otrora majestuoso Palacio Narayanhiti se erige como un poderoso recordatorio de las complejidades del legado real de Nepal: un símbolo tanto de grandeza como de tragedia, reflejando las aspiraciones y luchas de una nación que aún lidia con su pasado. El futuro del gobierno de Nepal sigue siendo incierto, pero los ecos de la historia real continúan resonando en medio de los debates en curso sobre la identidad política del país.

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