
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En las últimas semanas, el panorama político de Nepal ha sido agitado por la posible reemergencia del ex rey Gyanendra Shah, quien parece estar buscando un regreso al poder en medio de un contexto de disturbios y controversias. Un informe exclusivo de News18 revela que Gyanendra, que ha enfrentado una significativa deshonra pública y desafíos legales, supuestamente se está alineando con varias facciones que abogan por la restauración de la monarquía, un movimiento que muchos consideran tanto oportunista como precario. El resurgimiento del sentimiento monárquico ha encontrado un punto focal a través de figuras influyentes como Kamal Thapa, líder del Partido Rastriya Prajatantra (RPP), y Durga Prasad, jefe de la Campaña de Ciudadanos. Estos grupos han organizado protestas notables, incluyendo una importante manifestación en Katmandú el pasado noviembre, donde los manifestantes abogaron vocalmente por la reinstauración de la monarquía, sugiriendo que un segmento de la población nepalí todavía percibe la monarquía como un elemento estabilizador en un entorno político caótico. Las recientes manifestaciones públicas de apoyo a Gyanendra subrayan esta tendencia. Los informes indican que los pro-monárquicos recibieron su regreso a Katmandú con celebraciones entusiastas, enfatizando un renacimiento del fervor monárquico que algunos analistas habían descartado previamente. Sin embargo, el pasado de Gyanendra, manchado por la infame masacre de la familia real, continúa proyectando una larga sombra sobre sus aspiraciones. Han surgido alegaciones de que podría estar maniobrando entre aquellos que buscan aprovechar la turbulencia política actual para su beneficio, incluidos notables morosos y otros grupos pro-monarquía. Una figura clave en esta supuesta coalición es Durga Prasad, cuyas dificultades financieras han suscitado miradas y sospechas. Con una asombrosa deuda de 12 mil millones de rupias nepalíes adeudadas al Banco Central, Prasad enfrenta presiones extremas para pagar antes de la jubilación del Gobernador del Banco Central, Maha Prasad Adhikari, el 31 de marzo. En un giro alarmante, se alega que Prasad ha planeado eliminar a Adhikari, contratando a un asesino a sueldo en un desesperado intento por evitar la ruina financiera. Tales medidas drásticas destacan hasta dónde pueden llegar algunas personas cuando se sienten acorraladas, planteando preguntas sobre la intersección de la desesperación financiera y la ambición política. Además, las conexiones de Prasad con Ravi del Partido Rastriya Swatantra, quien ha enfrentado encarcelamiento político, complican aún más la narrativa. Se sugiere que estos morosos, en un movimiento calculado, se están uniendo a Gyanendra para crear un escudo protector contra las inminentes consecuencias legales. Las implicaciones de tales alianzas son profundas, especialmente dado los rumores de vínculos entre estas facciones y elementos maoístas previamente asociados con el ex primer ministro Pushpa Kamal Dahal Prachanda. A medida que aumentan las tensiones, el gobierno nepalí está decidido en su misión de recuperar los sustanciales préstamos impagados que amenazan la estabilidad de su sistema financiero. Mientras tanto, el desesperado intento de Gyanendra por un regreso político coloca a las ya frágiles instituciones democráticas del país en mayor riesgo. La intersección de la monarquía, la intriga financiera y la maniobra política establece el escenario para una lucha por el poder de alto riesgo que podría redefinir el futuro de Nepal, mientras los ciudadanos se encuentran divididos sobre la perspectiva de regresar a una era real pasada.