
Juan Brignardello Vela
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El reciente regreso del ex rey Gyanendra Shah a Katmandú ha reavivado las discusiones sobre la monarquía en Nepal, casi dos décadas después de que fue destituido en medio de protestas generalizadas. El 9 de marzo de 2025, Gyanendra fue recibido con un tumultuoso recibimiento en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan, con informes que estiman cerca de 10,000 partidarios congregándose en su favor. La atmósfera estaba cargada, con multitudes coreando consignas pro-monárquicas y exhibiendo pancartas que exigían la restauración de la monarquía y la reinstauración del hinduismo como religión del Estado. La llegada de Gyanendra, tras un retiro de dos meses en Pokhara donde visitó sitios religiosos, marcó un momento significativo para el Partido Rastriya Prajatantra (RPP), la principal organización política que aboga por el regreso de la monarquía. Miembros de alto perfil del RPP, incluidos el presidente del partido Rajendra Lingden y Kamal Thapa, estuvieron presentes para dar la bienvenida al ex rey, lo que indica la influencia continua del partido en el panorama político de Nepal. La escena en el aeropuerto fue caótica, con los pasajeros obligados a sortear multitudes de entusiastas partidarios y un importante despliegue de personal de seguridad, lo que resalta las tensiones en torno a la visita de Gyanendra. El fervor de la multitud era palpable mientras coreaban consignas como "Queremos que nuestro Rey vuelva", reflejando un descontento que ha estado latente desde la abolición de la monarquía en 2008. El ex rey se dirigió a su residencia, Nirmal Niwas, bajo una fuerte seguridad, mientras los manifestantes continuaban expresando su insatisfacción con el actual sistema republicano. El reinado de Gyanendra como rey comenzó en 2002, tras una trágica masacre de su familia, y se caracterizó por una fase inicial de monarquía constitucional que se transformó en un gobierno absoluto en 2005. Su eventual destitución en 2006, tras un movimiento pro-democracia, culminó con la firma de un acuerdo de paz con los maoístas y el establecimiento de un gobierno multipartidista. Sin embargo, el cambio hacia una república secular no ha traído la estabilidad política que muchos esperaban. Desde 2008, Nepal ha sido testigo de un clima político turbulento, con 13 gobiernos diferentes que han asumido el poder. La frustración con el sistema político actual es palpable entre un segmento de la población, especialmente dado que persisten problemas de corrupción, inestabilidad económica y una percepción de falta de gobernanza efectiva. Muchos ex opositores de la monarquía, incluidos individuos como el carpintero Kulraj Shrestha, han expresado arrepentimiento por su postura anterior, afirmando que el liderazgo político actual ha fracasado en abordar problemas urgentes, como la corrupción desenfrenada y la falta de servicios básicos. El sentimiento expresado por el maestro Rajindra Kunwar ilustra aún más la desesperación sentida por muchos, ya que señaló el sufrimiento y la insatisfacción generalizada entre la población. A pesar del ferviente apoyo a Gyanendra por parte de grupos monárquicos, los analistas políticos siguen siendo escépticos sobre un posible regreso de la monarquía. Lok Raj Baral, un analista político, sugirió que la monarquía, históricamente una fuente de inestabilidad, es poco probable que recupere su lugar en la arena política contemporánea. Atribuye las recientes concentraciones a una frustración con el actual panorama político, que ha visto a los líderes volverse cada vez más egocéntricos y desconectados de las necesidades de los ciudadanos. A medida que el debate sobre el futuro de la monarquía continúa, Gyanendra ha mantenido un silencio mesurado respecto a los llamados para su reinstalación, a pesar del ferviente apoyo de sus leales. El Primer Ministro KP Oli, enfrentando desafíos dentro de su gobierno, ha desafiado públicamente a Gyanendra a tomar una postura política, añadiendo una capa de complejidad a las discusiones en curso. Si esta bienvenida real marca el comienzo de un renacimiento para la monarquía o si es simplemente un momento pasajero de nostalgia sigue por verse, pero sin duda resalta las divisiones persistentes y los desafíos que enfrenta Nepal hoy.