Miles se manifiestan en Katmandú exigiendo el regreso del ex rey Gyanendra y la restauración de la monarquía.

Miles se manifiestan en Katmandú exigiendo el regreso del ex rey Gyanendra y la restauración de la monarquía.

Miles de personas en Katmandú protestaron por el regreso del ex Rey Gyanendra, exigiendo una monarquía y expresando su descontento con la actual república.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En una impactante demostración de sentimiento político, miles de simpatizantes se reunieron en Katmandú el domingo para dar la bienvenida al ex rey Gyanendra Shah y expresar su demanda por la restauración de la monarquía en Nepal. La protesta masiva, que atrajo a unas 10,000 personas, vio a los participantes bloquear la entrada principal del Aeropuerto Internacional Tribhuvan mientras el ex rey regresaba de una gira por el oeste de Nepal. Los cánticos llenaron el aire, pidiendo el regreso del rey y la reinstauración del hinduismo como religión estatal, resonando sentimientos que sugieren un cambio significativo en la opinión pública respecto al paisaje político del país. La reunión estuvo marcada por fervientes cánticos como "Desalojen el palacio real para el rey", "Regresa rey, salva al país" y "Queremos monarquía", destacando una creciente frustración entre muchos nepaleses hacia el actual sistema republicano. La policía antidisturbios fue desplegada para mantener el orden, impidiendo que los manifestantes entraran al aeropuerto, y la demostración, aunque intensa, se mantuvo pacífica. La demanda por el regreso de la monarquía surge tras una tumultuosa historia política desde que la monarquía fue oficialmente abolida en 2008. El ex rey Gyanendra, quien se vio obligado a renunciar a su gobierno autoritario en 2006 en medio de protestas masivas, se ha convertido en un símbolo para un segmento de la población desilusionado por la inestabilidad y la corrupción que han asolado la república. En los años posteriores a la abolición de la monarquía, Nepal ha sido testigo de la asombrosa cifra de 13 gobiernos diferentes, una estadística que subraya la volatilidad política que muchos participantes de la manifestación atribuyen al fracaso del sistema actual. Entre los manifestantes destacaba Thir Bahadur Bhandari, de 72 años, quien expresó un apoyo inquebrantable a Gyanendra. "Estamos aquí para dar al rey nuestro pleno apoyo y para respaldarlo hasta reinstalarlo en el trono real", declaró, reflejando los sentimientos de quienes creen que un regreso a la monarquía podría estabilizar la nación. Curiosamente, la protesta también mostró un cambio de perspectiva de antiguos opositores a la monarquía. Kulraj Shrestha, un carpintero de 50 años que había participado activamente en las protestas de 2006 contra Gyanendra, ahora se encuentra entre aquellos que apoyan el regreso del ex rey. "Lo peor que le está sucediendo al país es la corrupción masiva, y todos los políticos en el poder no están haciendo nada por el país", lamentó. El cambio de opinión de Shrestha ilustra la creciente insatisfacción que sienten muchos ciudadanos, quienes una vez pensaron que el fin de la monarquía daría paso a una nueva era de responsabilidad política y progreso económico. Si bien Gyanendra aún no ha comentado sobre las fervientes demandas por su regreso, queda por ver si estaría dispuesto o podría recuperar el poder en una nación que ha soportado tantos cambios. Su reinado tumultuoso, que comenzó en 2002 en medio de una tragedia familiar y terminó con su destitución en medio de un levantamiento popular, añade capas de complejidad a la situación actual. El ex rey gobernó sin poderes políticos hasta que tomó el control absoluto en 2005, un movimiento que condujo a su eventual caída. A medida que Nepal lidia con su identidad y dirección futura, las tensiones en torno a la monarquía y el gobierno republicano permanecen palpables. Las recientes protestas significan un momento crucial para el discurso político del país, con muchos ciudadanos anhelando una solución a lo que perciben como un deslizamiento hacia el caos en la república. Si la monarquía puede efectivamente servir como esa solución sigue siendo una pregunta que probablemente dará forma al futuro de Nepal en los próximos años.

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