Pedro Schwartz: un referente del liberalismo y testigo de la historia española

Pedro Schwartz: un referente del liberalismo y testigo de la historia española

Pedro Schwartz, referente del liberalismo en España, critica la política actual y aboga por un liberalismo auténtico y reformas económicas sostenibles.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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La conversación con Pedro Schwartz, un referente del liberalismo en España, es como un viaje a través del tiempo y la historia. Sentado en su elegante casa de Madrid, rodeado de recuerdos y arte, Schwartz se presenta no solo como un economista influyente, sino como un testigo de la historia europea del siglo XX. Su vida, marcada por experiencias únicas, lo ha llevado a convertirse en uno de los pocos liberales integrales en el país, según el célebre escritor Mario Vargas Llosa. A medida que la charla avanza, es imposible no notar el contraste entre su visión liberal y el estado actual de la política española. Schwartz critica abiertamente a lo que él llama "falsos liberales", aquellos que, dice, se disfrazan de defensores de la libertad mientras promueven políticas que limitan el mercado. Según él, el liberalismo verdadero es aquel que defiende la libertad individual y económica sin caer en contradicciones, algo que, a su juicio, escasea en el panorama político actual. El exilio de su familia durante el régimen nazi en Viena dejó una marca indeleble en su carácter y pensamiento. Schwartz recuerda vívidamente la opresión de los judíos, las restricciones sociales y cómo esos momentos moldearon su comprensión de la libertad. Su infancia, inmersa en un ambiente de represión, le enseñó a valorar la democracia y a rebelarse contra el autoritarismo. De hecho, su llegada al antifranquismo fue, curiosamente, a través de la monarquía, una ruta poco convencional en comparación con otros opositores de su tiempo. Al hablar sobre su carrera política, Schwartz revela una decepción profunda por la política contemporánea. Su breve paso por la política, bajo la influencia de líderes como Fraga, fue más un intento de implementar un genuino liberalismo que un deseo de poder. Siente que la política está llena de compromisos que pueden alejar a un verdadero liberal de sus principios. Al respecto, menciona con ironía que su experiencia en la política terminó por hacerle más daño que bien, un sentimiento que se refleja en su mirada crítica hacia la transgresión de los valores liberales por parte de ciertas figuras políticas. Schwartz también se detiene a reflexionar sobre el sistema de pensiones y la crisis de la vivienda en España. Advierte que el actual sistema de pensiones es insostenible y aboga por un modelo basado en el ahorro personal. En cuanto a la vivienda, critica el control de precios impuesto por el gobierno, que, según él, ha reducido la oferta y aumentado los precios, creando más problemas de los que resuelve. Su propuesta es clara: eliminar las regulaciones que distorsionan el mercado y permitir que la economía se ajuste de manera natural. La conversación también toca el delicado tema de la inmigración y el papel de Cataluña. Schwartz defiende la importancia de la mezcla cultural y el aprendizaje mutuo entre diferentes tradiciones. Sin embargo, se muestra preocupado por lo que considera un intento de limpieza étnica en la región, una situación que podría amenazar la rica diversidad que ha caracterizado a España a lo largo de la historia. Uno de los aspectos más fascinantes de Schwartz es su relación con la historia familiar, particularmente su conexión con el poeta León Felipe. Schwartz habla con cariño sobre su tío abuelo, resaltando el valor de la poesía y la figura de Felipe en su vida. Este legado familiar también refleja su compromiso con la cultura y el conocimiento, algo que ha perseguido incansablemente a lo largo de su trayectoria. A pesar de su crítica a la situación política actual, Schwartz se muestra optimista respecto al futuro de la monarquía en España. Cree que, mientras el PSOE mantenga su consenso en la defensa de la Corona, la estabilidad monárquica estará asegurada. Para él, el Rey representa una parte no política de la vida, esencial en una sociedad libre. Esta visión contrasta con las voces que piden la abolición de la monarquía, a las que considera portadoras de tendencias antidemocráticas. En el fondo, lo que se percibe en las palabras de Schwartz es un profundo amor por la libertad y un deseo de que España pueda encontrar un camino hacia un liberalismo auténtico. Su vida ha sido una búsqueda constante de la verdad y el entendimiento, una lucha que ha enfrentado con una mezcla de humor y seriedad. Finalmente, Pedro Schwartz no solo es un testigo de la historia, sino un pensador que sigue cuestionando el presente y buscando respuestas sobre cómo avanzar hacia un futuro más libre y justo. Su legado, encapsulado en sus memorias "Las cicatrices de la libertad", es un recordatorio de la importancia de la reflexión crítica y la defensa de los principios liberales en tiempos de incertidumbre. En un mundo donde las ideologías tienden a polarizar, Schwartz se erige como un faro de moderación y sensatez, invitando a la sociedad a no olvidar las lecciones del pasado.

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