La princesa Jadiya de Marruecos entra en la adultez con un rol en transformación

La princesa Jadiya de Marruecos entra en la adultez con un rol en transformación

La princesa Jadiya de Marruecos celebra su mayoría de edad, asumiendo un papel significativo en la monarquía en tiempos de cambio y crisis.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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La princesa Jadiya de Marruecos celebra este viernes su mayoría de edad en un contexto que llama a la reflexión sobre el rol emergente de la juventud en la monarquía alauí. A sus 18 años, la hija del rey Mohamed VI comienza a vislumbrarse como una figura significativa en la representación de la familia real, especialmente tras el divorcio de sus padres en 2018, que marcó un cambio notable en la dinámica de la corte. Sin embargo, su ascenso no implica una reivindicación constitucional al trono, que está reservado para su hermano mayor, Mulai Hasán. La historia de Jadiya es también la historia de una juventud que ha crecido alejada de los focos, preservada bajo la protección de su padre, quien ha mantenido un control estricto sobre su exposición pública. Esta estrategia parece estar comenzando a cambiar, permitiendo que la joven princesa haga su debut en el escenario real en eventos significativos. Recientemente, su presencia ha brillado en actos oficiales, donde ha capturado la atención de observadores y admiradores, evocando un aire de modernidad que contrasta con la tradición de la familia real. En sus primeros años, la vida de Jadiya estuvo marcada por momentos que resonaron con la identidad colectiva de su país. Desde su infancia, donde eventos familiares y celebraciones religiosas formaron parte de su día a día, hasta su educación en el Colegio Real de Rabat, donde se imparte un currículo que combina exigencias académicas con el aprendizaje de varios idiomas. La joven princesa ha mostrado una inclinación hacia la música y los viajes, reflejando una vida familiar rica en experiencias a pesar de la separación de sus padres. Su primer contacto con los eventos oficiales se produjo durante la visita de los Reyes de España y el Papa Francisco, donde la niña sorprendió con su gracia y aplomo. Sin embargo, la atención mediática que recibió en julio pasado en Mikonos marcó un punto de inflexión. Las imágenes capturadas por paparazis la mostraban en un entorno más relajado, lo cual despertó el interés del público hacia su figura. En su reciente aparición durante la visita del presidente francés Emmanuel Macron a Marruecos, la princesa adoptó un rol destacado, sentándose junto a su padre y mostrando un estilo que algunos han catalogado de contemporáneo. Vestida con una marca de lujo, su presencia al lado de figuras políticas internacionales subraya el potencial que tiene para desempeñar un rol cada vez más influyente dentro del ámbito diplomático. Además, el contexto en el que se presenta la mayoría de edad de Jadiya no es fácil. La crisis económica que enfrenta Marruecos, exacerbada por una sequía prolongada, ha llevado al rey a cancelar celebraciones, reflejando la necesidad de un enfoque más austero en tiempos difíciles. Esta situación pone de relieve la responsabilidad que la familia real tiene en la representación de la unidad del país y el apoyo a sus ciudadanos. El rey Mohamed VI, que ha estado ausente de la escena pública debido a problemas de salud, se enfrenta a un momento en que su legado y el futuro de la monarquía marroquí están en juego. En medio de su recuperación, la figura de Jadiya como primera dama simbólica puede ofrecer un rayo de esperanza y renovación para el pueblo marroquí, que ha visto en la monarquía un símbolo de identidad y estabilidad. En este contexto, las tías de la princesa, que anteriormente habían asumido el papel de representación femenina, también se ven nuevamente en el centro del escenario. La vuelta a la vida pública de las hermanas del rey tras el divorcio de Lala Salma sugiere que la monarquía está dispuesta a adaptar su imagen y su intervención social en tiempos de cambio. El futuro de la princesa Jadiya abre un abanico de posibilidades para la modernización de la monarquía en Marruecos. Su papel en la corte puede ser crucial para conectar a la familia real con la juventud del país, un sector que ha comenzado a demandar más transparencia y participación en el ámbito político y social. En los próximos años, la princesa tendrá que navegar por las complejidades de su posición en un mundo que cambia rápidamente, donde la imagen y la percepción pública juegan un rol vital. A medida que se adentra en la vida adulta, será interesante observar cómo se configura su papel y cómo contribuye al legado de una monarquía que ha sabido adaptarse, pero que enfrenta nuevos desafíos en el siglo XXI. La vida de Jadiya, aunque marcada por la tradición, parece estar destinada a convertirse en un símbolo de la evolución de la realeza en Marruecos.

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