Artistas protestan contra propuesta del Reino Unido que amenaza derechos de autor

Artistas protestan contra propuesta del Reino Unido que amenaza derechos de autor

Más de 1,000 artistas, incluyendo a Kate Bush, protestan contra el uso de su trabajo por IA sin consentimiento. El álbum "¿Esto es lo que queremos?" simboliza su lucha.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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Más de 1,000 artistas, entre los que se incluyen figuras icónicas como Kate Bush, Damon Albarn y Annie Lennox, han unido sus fuerzas en una llamativa protesta contra las recientes propuestas del gobierno del Reino Unido que permitirían a las empresas de inteligencia artificial utilizar trabajos protegidos por derechos de autor sin el consentimiento de los creadores. Bajo el título provocador "¿Esto es lo que queremos?", este álbum silencioso se ha convertido en un símbolo de la creciente preocupación en la industria musical y creativa sobre el futuro de sus derechos en un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados. La iniciativa surge en un contexto donde artistas reconocidos han expresado su inquietud por la posibilidad de que sus obras sean utilizadas sin compensación justa. Personalidades como Paul McCartney, Elton John y Björn Ulvaeus de Abba han liderado esta resistencia, advirtiendo que las nuevas leyes podrían poner en riesgo no solo sus carreras, sino también la esencia misma de la creatividad y la originalidad en la industria musical. La actriz Julianne Moore y autores como Val McDermid y Richard Osman también han alzado la voz en favor de la protección de los derechos de los creadores. El álbum, que contiene 12 pistas sin música, busca resaltar el impacto que tendría sobre la vida de los artistas si el gobierno británico prosiguiera con su plan. Ed Newton-Rex, el compositor británico detrás de la idea, enfatiza que esta propuesta representaría un "robo legal" de las obras de artistas que han dedicado su vida a la creación musical. "Es un plan que no solo sería desastroso para los músicos, sino que es totalmente innecesario", declaró Newton-Rex, quien aboga por un equilibrio entre la innovación tecnológica y la salvaguarda de las industrias creativas. El proyecto se erige como una respuesta directa a una propuesta gubernamental que contempla una nueva exención de derechos de autor, permitiendo a las empresas de inteligencia artificial entrenar sus algoritmos utilizando el trabajo de los artistas. Esta propuesta ha sido recibida con escepticismo, especialmente la opción de "optar por no participar", que muchos críticos consideran insuficiente y poco viable. De acuerdo con los artistas implicados, esta medida no solo es inadecuada, sino que podría dejar a los creadores sin ningún recurso para proteger sus obras. Kate Bush, quien ha contribuido con una de las pistas del álbum, planteó una inquietante pregunta: "¿En la música del futuro, nuestras voces quedarán sin escuchar?" Esta reflexión subraya el temor generalizado en la comunidad artística sobre la posible deshumanización de la producción musical en un entorno dominado por algoritmos y tecnologías automatizadas. La falta de reconocimiento y compensación por el uso de su trabajo podría llevar a una homogenización del arte, donde la singularidad de la voz humana se vea eclipsada por una producción generada por máquinas. La lista de artistas que respaldan el álbum incluye a Tori Amos, Billy Ocean, The Clash y el compositor Hans Zimmer, así como a la familia Kanneh-Mason, que representa la música clásica. Cada una de las doce pistas silenciosas lleva un mensaje claro: "El gobierno británico no debe legalizar el robo de música para beneficiar a las empresas de inteligencia artificial". Con este lema, los artistas buscan crear conciencia sobre la amenaza que representan las nuevas legislaciones a su integridad profesional y financiera. Las ganancias obtenidas con la venta del álbum, que ya está disponible en plataformas de streaming como Spotify, serán donadas a la organización benéfica Help Musicians, que apoya a músicos en dificultades. Esto no solo refleja la solidaridad de la comunidad artística, sino que también resalta la importancia de apoyar a aquellos que podrían verse afectados por una legislación que prioriza el interés tecnológico sobre la protección de los derechos de los creadores. El contexto de esta protesta se intensifica con una ola de demandas legales de autores, editores y artistas que critican el uso no autorizado de sus trabajos por parte de las empresas de inteligencia artificial. A medida que estas tecnologías continúan evolucionando, la presión sobre los legisladores para que actúen en defensa de los derechos de autor se vuelve más apremiante. Algunas organizaciones, como el diario The Guardian, ya han firmado acuerdos de licencia con compañías de inteligencia artificial, marcando un precedente en la búsqueda de un equilibrio entre innovación y propiedad intelectual. La fecha de lanzamiento del álbum ha sido estratégicamente programada para coincidir con el cierre de una consulta del gobierno sobre cambios en la ley de derechos de autor. Esta consulta ha suscitado críticas por favorecer a las grandes plataformas tecnológicas, lo que ha llevado a una reacción masiva por parte de la comunidad creativa. Además, una carta publicada en el Times por 34 líderes creativos ha denunciado la postura del gobierno, advirtiendo que tales propuestas podrían resultar en una "entrega total de derechos e ingresos de los sectores creativos del Reino Unido". Como respuesta a esta preocupación, un portavoz del gobierno británico ha argumentado que el actual régimen de derechos de autor está inhibiendo el potencial de las industrias creativas y de inteligencia artificial. La administración se ha comprometido a encontrar un enfoque que proteja tanto a los desarrolladores de inteligencia artificial como a los titulares de derechos. Sin embargo, muchos artistas y creativos continúan cuestionando si estas promesas son suficientes para salvaguardar su futuro en un mundo donde la tecnología avanza rápidamente y los derechos de autor se encuentran en una encrucijada crítica.

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