
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El Dr. David Starkey, un historiador conocido por sus declaraciones provocadoras, ha expresado una profunda preocupación por el estado de la Gran Bretaña moderna, afirmando que ha sido testigo de "la desintegración de todo lo que amaba." En una conversación sincera, Starkey, una vez una figura célebre en los medios británicos, ahora reflexiona sobre los cambios sociopolíticos que, según él, han llevado a la erosión de la identidad y los valores británicos. A sus 78 años, Starkey se presenta como un comentarista enérgico sobre cuestiones contemporáneas, expresando sin reparos sus opiniones sobre lo que percibe como el declive de la monarquía y el panorama cultural más amplio del Reino Unido. Ataque a la actual familia real, sugiriendo que la monarquía está "desvaneciéndose en la irrelevancia" y criticando a figuras como el Rey Carlos y el Príncipe William por lo que describe como una falta de cualidades admirables propias de sus posiciones. Starkey culpa a la difunta Reina por su supuesta obsesión con la Commonwealth, argumentando que su enfoque alienó los valores británicos tradicionales. La narrativa de declive de Starkey se alinea con su creencia de que la élite británica es responsable de los problemas del país. Aboga por una "restauración cultural", sugiriendo que el deseo de gestionar el cambio social sin abordar las tensiones subyacentes ha creado una sociedad sujeta a la censura y a una renuencia a confrontar verdades difíciles. Él rastrea estos problemas hasta la década de 1960, una época que reconoce trajo una mayor libertad, pero que, según él, también condujo a una supresión de la conversación abierta, particularmente en lo que respecta a la inmigración y la identidad nacional. Sus opiniones han evolucionado desde la pandemia y el tumulto social en torno a eventos como el movimiento Black Lives Matter, durante el cual enfrentó una reacción pública por comentarios controvertidos sobre la raza. Las repercusiones de estos comentarios le costaron caro: perdió relaciones profesionales, reconocimientos y el apoyo de instituciones que alguna vez fueron leales. Starkey describe este momento como un colapso personal y profesional que coincidió con una locura social más amplia. El historiador critica los marcos legislativos promulgados por los sucesivos gobiernos, particularmente la Ley de Relaciones Raciales, que él afirma sofocó el debate e impuso una "noble mentira" del multiculturalismo a la población. Argumenta que el impulso por una sociedad diversa eclipsa la necesidad de una identidad nacional cohesiva, llevando a lo que él ve como una revolución profundamente iliberal. Las críticas de Starkey se extienden al estado de la educación, que él cree debería estar arraigada en la transmisión de la cultura y la identidad británica. Compara la trayectoria social actual con la caída de Roma, pronosticando un posible distress económico similar al experimentado en la década de 1970, y se posiciona como un defensor de un regreso a los valores fundamentales que cree han sido desatendidos. En un giro, Starkey encuentra esperanza en figuras como Elon Musk, a quien ve como un "verdadero liberador" en el contexto de la libertad de expresión. Cree que la influencia de Musk podría ayudar a revivir el discurso abierto, un fenómeno que Starkey considera crítico para restaurar la integridad cultural de la nación. Mientras se prepara para una charla en el Festival Literario de Oxford sobre el tema de la vida británica moderna, Starkey se mantiene firme en su creencia de que abordar estos problemas de frente es necesario para el futuro de Gran Bretaña. Sus observaciones sirven como un llamado a la acción para aquellos que comparten sus preocupaciones, instando a una reconsideración de lo que significa ser británico en un mundo que cambia rápidamente.