La muerte de Kim Sae-ron reabre el debate sobre el ciberacoso en Corea del Sur

La muerte de Kim Sae-ron reabre el debate sobre el ciberacoso en Corea del Sur

La muerte de Kim Sae-ron reaviva el debate sobre el ciberacoso y la presión en la industria del entretenimiento en Corea del Sur.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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La reciente muerte de la actriz Kim Sae-ron ha sacudido a Corea del Sur y ha reavivado un debate sobre la presión y el ciberacoso que enfrentan las celebridades en el país. A sus 24 años, Kim se convirtió en un símbolo trágico de los efectos devastadores que puede tener la cultura de las celebridades, donde el éxito y la fama a menudo vienen acompañados de un intenso escrutinio público. La joven había sido objeto de una cobertura mediática negativa tras ser condenada por conducir bajo los efectos del alcohol en 2022, lo que la llevó a experimentar un rechazo casi total en su carrera. Los analistas observan que este fenómeno no es nuevo. En la industria del entretenimiento de Corea del Sur, las estrellas son constantemente evaluadas bajo un microscopio, y cualquier error, por menor que sea, puede resultar en el colapso de su imagen pública. Kim Sae-ron es solo una de varias personalidades que han sufrido el ciberacoso hasta el punto de ver sus carreras destruidas. Expertos en salud mental advierten sobre la relación entre la presión social en la cultura coreana y el aumento de suicidios entre personas jóvenes, una tendencia que parece intensificarse en el contexto de la industria del entretenimiento. La cultura del K-pop, que ha ganado fanáticos en todo el mundo, no está exenta de esta presión. Las celebridades deben enfrentarse a los llamados "super fans", quienes a menudo tienen expectativas poco realistas sobre sus ídolos. En este entorno, la búsqueda de la perfección es incesante, y cualquier error puede traducirse rápidamente en una ola de odio en redes sociales o en medios de comunicación, lo que puede resultar en consecuencias fatales para algunos. El contexto social y cultural de Corea del Sur juega un papel significativo. El país, conocido por su competitividad extrema en todos los ámbitos, desde la educación hasta el trabajo, presenta una de las tasas de suicidio más altas entre los países desarrollados. Aunque los esfuerzos para abordar esta crisis han tenido cierto éxito, el aumento de suicidios entre los jóvenes plantea interrogantes sobre la eficacia de estas medidas. A pesar de la tragedia de Kim Sae-ron, muchos analistas y críticos no son optimistas sobre la posibilidad de un cambio significativo en la cultura de cancelación que rodea a la industria. Kim Hern-sik, un crítico de la cultura, destacó que el ciberacoso se ha convertido en una fuente de ingresos para algunos medios, lo que perpetúa el ciclo destructivo. Sin un cambio en la forma en que se aborda la crítica y la cobertura mediática, es probable que estas dinámicas continúen. El padre de Kim ha señalado el papel de ciertos creadores de contenido en la online, afirmando que los videos que publicaron contribuyeron a su angustia emocional. Esto ha suscitado un llamado a la responsabilidad, tanto de los creadores de contenido como de los medios de comunicación que alimentan esta cultura de odio. Grupos cívicos han pedido cambios en la forma en que se manejan las críticas a las figuras públicas, subrayando la necesidad de frenar lo que han denominado "asesinato de personajes" en la esfera pública. Profesionales en salud mental han comparado la situación actual con una especie de "juego de la vida" donde aquellos que cometen errores quedan desechados por una sociedad que favorece el éxito y la perfección sobre la empatía y la compasión. Na Jong-ho, profesor de psiquiatría, ha instado a la sociedad a reflexionar sobre las consecuencias de su falta de apoyo hacia aquellos que enfrentan adversidades. A diferencia de las celebridades en Occidente, que a menudo logran recuperarse de controversias, los artistas en Corea del Sur enfrentan un estigma mucho mayor. Las diferencias culturales en la percepción de los escándalos contribuyen a que muchos artistas nunca puedan volver a recuperar su estatus, lo que se traduce en un ambiente donde el miedo al fracaso y el rechazo se vuelven abrumadores. Aunque existen iniciativas para mejorar la salud mental en la industria, la presión incesante y el ciberacoso continúan siendo un problema. La industria del entretenimiento en Corea del Sur necesita urgentemente un cambio de paradigma que no solo aborde las consecuencias de las acciones de los artistas, sino que también ofrezca un entorno más compasivo y comprensivo. La muerte de Kim Sae-ron debe ser un llamado a la acción, no solo para la industria, sino para la sociedad en su conjunto, para frenar el ciclo de odio y permitir que las personas tengan segundas oportunidades.

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