
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En los últimos meses, WhatsApp se ha convertido en la plataforma elegida para compartir y comentar avistamientos de celebridades en Londres. A través de un creciente número de grupos de chat, los aficionados al mundo del espectáculo han encontrado un espacio donde no solo se divulgan noticias sobre sus ídolos, sino que también se genera un sentido de comunidad en torno a la cultura del chisme. La explosión de estas comunidades ha llevado el chisme de celebridades a una nueva dimensión, donde la informalidad de la mensajería privada contrasta con la naturaleza a menudo sensacionalista de los medios tradicionales. El origen de este fenómeno se remonta a marzo de 2023, cuando un grupo de amigos, liderados por Giles, un contador de 29 años, decidió compartir sus avistamientos de famosos en un pub. La idea fue tan bien recibida que rápidamente el grupo creció hasta alcanzar el límite de 1,024 miembros. Este tipo de interacciones ha permitido que los miembros compartan fotos y relatos de encuentros con figuras públicas, desde popstars hasta influencers, creando un ambiente vibrante y frenético alrededor de los chismes. Sin embargo, no todos los grupos son iguales. Después de ser expulsada de la primera comunidad por una infracción de las reglas, Lydia, de 28 años, decidió formar su propio grupo, que ya cuenta con 146 miembros. Ella menciona algunos de los avistamientos más destacados, como Harry Styles y la princesa Anne, destacando cómo estos espacios se han transformado en un refugio para los entusiastas de la vida de las celebridades. La dinámica de estos grupos es fascinante: cada miembro aporta su propia experiencia y, al mismo tiempo, refuerzan el sentido de pertenencia a esta subcultura. La evolución del chisme ha sido notable. Antiguamente, las historias sobre celebridades circulaban a través de revistas y tabloides, donde se publicaban relatos escabrosos sobre la vida personal de los famosos. Con el auge de Internet y las redes sociales, plataformas como TMZ y Pérez Hilton revolucionaron la forma en que se consumía este contenido. Hoy en día, el chisme se ha vuelto más accesible y, de cierta manera, más íntimo. Los grupos de WhatsApp permiten que la información fluya rápidamente entre amigos, sin la mediación de los medios tradicionales. Desde el lanzamiento de "No escuchaste esto de mí", el libro de la podcaster Kelsey McKinney, se ha profundizado en la fascinación moderna por los chismes. McKinney y sus invitados analizan cómo el chisme se ha transformado en un deporte social, donde las conversaciones privadas pueden tener un impacto significativo en la vida pública de las celebridades. Esta exploración revela que, aunque la exposición a los ídolos ha aumentado, la percepción que se tiene sobre ellos es a menudo un espejismo creado por las redes. El contraste es evidente: mientras que las celebridades contemporáneas buscan constantemente visibilidad, el deseo de los fans de conectarse con sus vidas es igualmente fuerte. A pesar de la ilusión de cercanía que proporcionan las redes sociales, muchas interacciones siguen siendo superficiales. La cofundadora de Popbitch, Camilla Wright, reflexiona sobre cómo, a pesar de tener acceso a más información que nunca, esta no refleja la vida real de las celebridades. Durante la pandemia, la falta de chismes tradicionales impulsó la creación de nuevos espacios en línea. Plataformas como Deuxmoi han ganado popularidad al ofrecer una mezcla de contenido generado por usuarios y avistamientos auténticos. Estos nuevos modelos han contribuido a reinventar el chisme de celebridades, llevándolo a un público más amplio y menos dependiente de las viejas normas establecidas por los medios de comunicación. Lo que distingue a los grupos de WhatsApp es su enfoque en la diversión y la camaradería. Los miembros se deleitan en compartir avistamientos, no con la intención de derribar a las celebridades, sino de celebrar su humanidad. Esta forma de chisme ha sido descrita como "diversión inocente", en contraposición a la crítica a menudo despiadada que caracterizó a los tabloides en décadas pasadas. Además, la cultura del chisme se ha diversificado, trascendiendo el interés por las grandes estrellas a una apreciación por celebridades más de nicho. Este cambio en la narrativa permite que las historias de personas menos conocidas reciban la atención que a menudo se les niega. La emoción de avistar a alguien "normal" en un contexto cotidiano resuena fuertemente con los miembros, quienes encuentran en estos momentos una conexión especial. Finalmente, la experiencia de ver a una celebridad en un lugar familiar subraya la idea de que, al final del día, estas figuras públicas también llevan vidas normales, con sus propias rutinas y espacios. El chisme, en este sentido, no solo es un medio de entretenimiento, sino también un recordatorio de lo que nos une en nuestra humanidad compartida. A medida que los grupos de WhatsApp continúan creciendo, queda por ver cómo este fenómeno moldeará la forma en que consumimos y compartimos las historias de los que están bajo el constante escrutinio del ojo público.