
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Un video generado por inteligencia artificial que presenta a celebridades como Scarlett Johansson, Jerry Seinfeld y Adam Sandler protestando enérgicamente contra los recientes comentarios antisemitas del rapero Ye, ha captado la atención en redes sociales, acumulando decenas de miles de vistas en poco tiempo. La producción, que muestra a estas figuras públicas con camisetas que incluyen un dedo medio y una estrella de David, busca transmitir un mensaje claro: el antisemitismo no será tolerado. El montaje está musicalizado con un remix de la popular canción judía "Hava Nagila", lo que añade un componente cultural a esta fuerte declaración. Los creadores de esta pieza audiovisual, Guy Bar y Ori Bejerano, representantes de una compañía de IA en Israel, dijeron que su intención era clara. Quería que las celebridades judías utilizasen su influencia para transmitir un mensaje contundente: "suficiente es suficiente". Sin embargo, lo que comenzó como un ejercicio de expresión ha desembocado en un debate más amplio sobre el uso de la inteligencia artificial y su potencial para el desinformación y el discurso de odio. La controversia se intensificó cuando Johansson, cuya imagen se utiliza en el video, expresó su preocupación por el "mal uso de la IA". En un comunicado dirigido a CBS News, la actriz, que se identifica como judía, subrayó su rechazo al antisemitismo y cualquier forma de discurso de odio, pero también enfatizó la necesidad de regular el uso de la inteligencia artificial para proteger a las personas de su abuso. "Desafortunadamente, he sido una víctima muy pública de la IA", comentó Johansson, refiriéndose a experiencias pasadas en las que su imagen fue utilizada sin su consentimiento. El video, aunque bien intencionado, ha suscitado preguntas sobre los límites éticos en la creación de contenido mediante tecnología de IA. Johansson instó a los legisladores de los Estados Unidos a actuar con rapidez para establecer regulaciones que protejan a los ciudadanos de los peligros emergentes que plantea la inteligencia artificial. La actriz mencionó que varios gobiernos de países progresistas han tomado medidas en este sentido, mientras que el gobierno estadounidense parece estar paralizado ante el desafío. Por su parte, Bar defendió la creación del video, argumentando que su objetivo no era engañar ni explotar, sino abrir un diálogo sobre el discurso de odio y cómo la tecnología puede jugar un papel en su difusión. Recalcó que la IA puede ser un medio poderoso para el cambio social. "A lo largo de la historia, el arte ha sido una herramienta para el cambio social, y la IA es simplemente un nuevo medio que permite narraciones impactantes", afirmó. Las reacciones sobre la pieza audiovisual han sido mixtas. Mientras algunos aplauden la iniciativa por su mensaje claro y contundente contra el antisemitismo, otros critican el uso de la IA de una manera que involucra la imagen de personas sin su consentimiento. Esto plantea una cuestión crítica sobre el consentimiento y la representación en la era digital, donde las tecnologías están avanzando más rápido que la legislación que se supone debe regularlas. La utilización de la IA en este contexto no es un caso aislado. La creciente accesibilidad y capacidad de estas tecnologías ha generado preocupaciones sobre su potencial para difundir desinformación y amplificar discursos dañinos. Cada vez más voces están pidiendo una regulación más estricta, tanto para evitar abismos éticos como para garantizar que la tecnología se utilice de manera que beneficie a la sociedad en su conjunto. Johansson también hizo un llamado a la comunidad internacional para que priorice la legislación sobre IA, subrayando que este es un problema bipartidista que afecta a todos los ciudadanos. La amenaza del discurso de odio, exacerbada por la tecnología, requiere una respuesta colectiva y coordinada. El caso del video viral de IA es un ejemplo de los desafíos que enfrentamos en la intersección entre la tecnología, la ética y la responsabilidad social. A medida que la IA continúa evolucionando y permeando todas las áreas de la vida, es fundamental que la sociedad no solo aborde su potencial, sino también sus peligros. La conversación sobre el uso responsable de la inteligencia artificial apenas comienza, y es un debate que se hará cada vez más relevante en los años venideros.