
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Scarlett Johansson ha vuelto a encender el debate sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) y su potencial para distorsionar la realidad. En esta ocasión, la estrella de Hollywood ha denunciado un video deepfake que la muestra junto a otras celebridades judías condenando al rapero Kanye West. Este video, que se ha vuelto viral en las redes sociales, es completamente falso y carece del consentimiento de los personajes que aparecen en él. Johansson, que se identifica como una mujer judía y ferviente defensora de la lucha contra el antisemitismo, considera que este tipo de manipulaciones representan un grave riesgo para la integridad de la información y la percepción pública. El reciente escándalo surge en medio de la controversia que rodea a Kanye West, quien ha sido desactivado de la plataforma X tras hacer una serie de comentarios antisemitas y autodenominarse nazi. Las reacciones de figuras del entretenimiento no se han hecho esperar, con personalidades como David Schwimmer pidiendo a Elon Musk que tome medidas contra el rapero. Sin embargo, el video deepfake que involucra a Johansson y otros artistas no es una respuesta oficial, sino un ejemplo del uso indebido de la tecnología. En un comunicado, Scarlett Johansson enfatizó que aunque no tolera el discurso de odio, el verdadero problema radica en el uso malintencionado de la IA para amplificar tales mensajes. "El potencial de discurso de odio multiplicado por la IA es una amenaza mucho mayor que cualquier persona que asuma la responsabilidad por ello", advirtió, subrayando la gravedad de permitir que esta tecnología actúe sin restricciones. El uso de deepfakes no es un fenómeno nuevo, pero cada vez se siente más urgente la necesidad de establecer regulaciones que protejan a los ciudadanos de sus efectos perniciosos. Johansson se ha mostrado crítica ante la falta de legislación en Estados Unidos para abordar este tema. "Es aterrador que el gobierno esté paralizado cuando se trata de aprobar leyes que protejan a todos sus ciudadanos contra los peligros inminentes de la IA", afirmó, instando a las autoridades a tomar acción. La actriz no es ajena a los peligros de la inteligencia artificial. Anteriormente, ha experimentado situaciones incómodas en las que su imagen y voz han sido utilizadas sin su consentimiento. En 2024, se vio sorprendida al escuchar que la voz de un nuevo sistema de inteligencia artificial de OpenAI, denominado Sky, sonaba igual a la suya, a pesar de que había rechazado participar en el proyecto. Después de una serie de negociaciones, la empresa decidió eliminar esa voz y se disculpó con Johansson. Además, en 2023, Johansson presentó una demanda contra una compañía que había recreado su imagen y voz para un anuncio sin su autorización. Estos incidentes han llevado a la actriz a convertirse en una defensora vocal de la regulación de la IA, enfatizando que la situación actual no solo afecta a las celebridades, sino a toda la sociedad. "Debemos denunciar el mal uso de la IA, sin importar el mensaje que transmita, o corremos el riesgo de perder el control de la realidad", insistió Johansson. Su mensaje resuena en un momento en que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, dejando a menudo a las normativas legales rezagadas. El compromiso de Johansson va más allá de su propia experiencia personal; busca generar conciencia sobre un tema que podría definir el futuro de la comunicación y la verdad. "Insto al gobierno de Estados Unidos a que haga de la aprobación de leyes que limiten el uso de la IA una prioridad máxima. Es una cuestión bipartidista que afecta enormemente al futuro inmediato de la humanidad en general", concluyó. A medida que la inteligencia artificial continúa evolucionando, la necesidad de un marco legal que regule su uso se vuelve cada vez más urgente. Los casos como el de Johansson ponen de relieve la importancia de involucrar a todos en esta conversación, no solo a legisladores y tecnólogos, sino también a la sociedad en su conjunto, para que puedan establecerse límites que protejan la verdad y la dignidad humana. La lucha contra el mal uso de la IA puede ser compleja, pero es un desafío que no se puede ignorar.