
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un mundo donde la inteligencia artificial está cada vez más presente, la línea entre la realidad y la ficción se vuelve difusa, y las consecuencias de esta confusión pueden ser alarmantes. Esto se ha evidenciado recientemente con la circulación de un video que muestra a varias celebridades denunciando el antisemitismo del rapero Kanye West. Sin embargo, la actriz Scarlett Johansson ha salido al paso para desmentir su participación en este video, enfatizando que su imagen fue utilizada sin su consentimiento y que no se trata de un mensaje auténtico. Johansson, conocida no solo por su carrera actoral sino también por su activismo, no dudó en expresar su preocupación por el uso de la inteligencia artificial en la creación de contenido potencialmente dañino. En su declaración a la revista People, la actriz subrayó su oposición al antisemitismo, pero también advirtió que la proliferación de discursos de odio facilitada por la IA representa una amenaza mucho mayor. Su crítica se dirige no solo a la tecnología en sí, sino también a la falta de acción gubernamental para regular su uso. El video en cuestión, que parece haber sido publicado por un usuario de Instagram con la descripción de "experto en IA generativa", incluye a varias figuras prominentes como Drake, David Schwimmer, Mila Kunis y Steven Spielberg, quienes aparecen en un montaje que se burla de Kanye West y sus recientes declaraciones antisemitas. Vestidos con camisetas que muestran un diseño provocativo, el video ha capturado la atención de miles de usuarios en redes sociales, desatando una ola de reacciones. La polémica no se centra únicamente en el contenido del video, sino en el hecho de que las imágenes de estas celebridades fueron generadas artificialmente, lo que plantea preguntas éticas sobre el uso de la tecnología. Johansson no es nueva en este debate, ya que el año pasado, también hizo público su desacuerdo con el uso no autorizado de su voz por OpenAI, compañía detrás de ChatGPT. En esa ocasión, la actriz expresó su indignación al descubrir que su voz había sido replicada sin su consentimiento, lo que la llevó a cuestionar el respeto a los derechos de los artistas en la era digital. Kanye West, por su parte, ha sido objeto de controversia durante varios años debido a sus declaraciones antisemitas. Recientemente, ha reavivado la indignación con publicaciones en su cuenta eliminada de X, donde hizo comentarios que elogian a Hitler y al nazismo. Su comportamiento ha llevado a varias repercusiones, incluyendo la pérdida de acuerdos comerciales y enfrentamientos legales, lo que ha llevado a muchos a cuestionar el impacto de su discurso y cómo este puede influir en la sociedad. La creación de contenido mediante inteligencia artificial, como el video que ha generado esta controversia, plantea un dilema: ¿hasta qué punto es ético utilizar la imagen y voz de una persona sin su consentimiento, incluso en el contexto de un mensaje que podría considerarse positivo? Johansson ha hecho un llamado urgente al gobierno para que actúe y establezca marcos legales que protejan a los ciudadanos de los peligros que representa la IA, especialmente en el contexto de discursos de odio. El clamor de Johansson resuena en un momento en que el antisemitismo está resurgiendo y se vuelve más visible en la sociedad. La combinación de figuras públicas que abogan por la justicia y la proliferación de tecnologías que pueden distorsionar la verdad presenta un desafío único. La actriz ha instado a sus colegas y a la sociedad en su conjunto a unirse en la lucha contra el discurso de odio, pero también ha dejado claro que esta lucha debe ir acompañada de una regulación adecuada de la inteligencia artificial. Por lo tanto, el escenario se torna complejo. Mientras que el video ha capturado la atención del público, la respuesta de Johansson refleja una preocupación más profunda sobre la ética de la tecnología y su impacto en la cultura. La actriz ha logrado poner un dedo en la llaga al señalar que lo que puede parecer un simple video puede tener repercusiones mucho más serias, y su llamado a la acción resuena con una creciente demanda de responsabilidad en el uso de la IA. A medida que nos adentramos en un futuro donde la inteligencia artificial seguirá desempeñando un papel crucial, será imperativo que tanto los creadores de tecnología como los reguladores trabajen conjuntamente para establecer normas que garanticen que la innovación no comprometa la ética ni la seguridad de los ciudadanos. Johansson ha hecho un llamado claro a la acción, y es un recordatorio de que, en esta nueva era digital, los derechos y la dignidad de cada individuo deben ser preservados y protegidos.