
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En las bulliciosas calles de Filadelfia en 1789, se desarrolló un momento crucial que resonaría a lo largo de los anales de la historia estadounidense. Elizabeth Powell, una mujer proactiva de su tiempo, buscó claridad del renombrado Benjamin Franklin al salir de la Convención Constitucional. Su pregunta—"Entonces, doctor Franklin, ¿qué tipo de gobierno nos tiene: una monarquía, una república?"—reveló el peso de la incertidumbre que se cernía sobre la nación recién formada. La concisa respuesta de Franklin, "Una república, si pueden mantenerla", encapsuló la naturaleza frágil de la democracia y las responsabilidades que se confiaron a sus ciudadanos. El contexto de la consulta de Powell es fundamental. En ese momento, la figura de George Washington pesaba enormemente, con muchos ciudadanos expresando su disposición a coronarlo rey—un gesto que reflejaba tanto admiración como las sombras persistentes de la tiranía monárquica que había desencadenado la Revolución. La idea de reemplazar a un tirano por otro, aunque se tratara de una figura querida, era una prospecto aterrador. La respuesta de Franklin fue un llamado claro que enfatizaba la naturaleza experimental del nuevo gobierno, construido sobre el principio fundamental de que el poder residía en el pueblo. Sin embargo, la promesa de esta república no era igualmente accesible para todos. Las mujeres, como la señora Powell, estaban excluidas del proceso electoral, una contradicción flagrante en un gobierno que proclamaba la representación. No obstante, las acciones de Powell demostraron una profunda comprensión del deber cívico, ya que fomentó relaciones con líderes influyentes y participó en el discurso político. Su hogar se convirtió en un refugio para líderes cívicos, y su correspondencia con figuras prominentes, incluido Washington, mostró su compromiso con la supervivencia de la república, incluso desde los márgenes del poder político. Su carta crucial a Washington durante su primer mandato subrayó la gravedad de la participación ciudadana. En un momento de fatiga personal, Washington contempló renunciar, pero Powell lo instó a reconsiderar. Su súplica resonó con la inherente fragilidad de la república; ella reconoció que su renuncia podría simbolizar el fracaso de los mismos ideales por los que habían luchado. El peso de sus palabras influyó en Washington para que permaneciera, asegurando que la república perseverara a través de sus años formativos. Avancemos hasta hoy, y la esencia del legado de Powell sigue siendo relevante. La salud de nuestra democracia no depende solo de las acciones de los funcionarios electos, sino de la participación activa de sus ciudadanos. "Mantener la república" exige un compromiso colectivo con el compromiso cívico, trascendiendo el mero acto de votar. Necesita un diálogo continuo con nuestros representantes, involucramiento en la gobernanza local y una aguda conciencia de los problemas que moldean nuestras comunidades. Como ciudadanos en una república contemporánea, se nos llama a emular el espíritu de Elizabeth Powell. La responsabilidad de mantener nuestra democracia recae en cada uno de nosotros, exigiendo un involucramiento proactivo en los asuntos cívicos. La Oficina del Registrador de Votantes del Condado de Solano proporciona un recurso vital para los ciudadanos que buscan interactuar con sus funcionarios electos, ofreciendo un camino para asegurar que nuestras voces resuenen en los pasillos del poder. De manera sutil pero profunda, Powell iluminó el camino para las generaciones futuras, recordándonos que la democracia no es un deporte para espectadores. Prosperará cuando nosotros, como ciudadanos comprometidos, la nurturemos y protejamos activamente. Al reflexionar sobre el pasado, debemos preguntarnos: ¿Qué haremos para salvaguardar esta república para quienes vendrán después de nosotros? La respuesta radica en nuestro compromiso de participar, abogar y mantener los valores que definen nuestra nación.