
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La monarquía española ha sido objeto de un reciente análisis que destaca su notable eficiencia y bajo coste en comparación con otras monarquías y repúblicas europeas. Según un informe elaborado por la empresa de Big Data Enigmia para la asociación Concordia Real Española, el presupuesto anual de la Casa Real española se sitúa en 8,43 millones de euros, lo que la posiciona como una de las más económicas de todo el continente. Este dato cobra mayor relevancia al contrastarlo con el costo de las jefaturas de Estado de otros países, revelando que la monarquía española es 12 veces más barata que la británica y que la francesa. El presupuesto de la Casa Real británica, dirigido por Carlos III, asciende a 102,6 millones de euros, mientras que la República Francesa destina 108 millones anuales. En esta comparación, la monarquía española, que solo es superada en coste por la sueca, con 7,6 millones, se mantiene bien por debajo de sus homólogos europeos. En un contexto donde las repúblicas suelen tener un presupuesto superior al de las monarquías, la diferencia entre España y otros países, como Portugal con 19,5 millones o Austria con 20 millones, resulta notable. A nivel regional, Alemania destina cuatro veces más que España a su jefatura de Estado, con un gasto de 40 millones de euros. Sin embargo, el costo más elevado corresponde a la República Italiana, que llega a los 224 millones de euros al año, lo que multiplica por 26 el presupuesto de la Casa Real española. Este dato pone de manifiesto que, pese a la percepción de que las monarquías suelen implicar un gasto elevado, la realidad en España es significativamente diferente. El informe no solo se centra en cifras, sino que también evalúa la actividad y eficiencia de la monarquía española. En este sentido, Felipe VI es destacado como el monarca que más viajes de Estado realiza en Europa, con un total de 16 en los últimos diez años y 126 visitas oficiales a 57 países. Esta cifra contrasta con la de otros monarcas, como Guillermo Alejandro de los Países Bajos, que realizó 14 viajes, o la monarquía británica, que a pesar de contar con un presupuesto mucho mayor, solo ha llevado a cabo cinco viajes diplomáticos en la última década. Las razones detrás de esta baja actividad del Reino Unido incluyen la avanzada edad de la fallecida reina Isabel II, lo que ha llevado a Carlos III a asumir un rol más protagónico en la diplomacia del país. Por el contrario, la Casa Real española ha sabido mantener una presencia activa en el ámbito internacional, lo que se traduce en una mayor visibilidad y relevancia de Felipe VI en el contexto europeo. No obstante, el análisis también refleja un cambio en la percepción pública hacia la monarquía española. Durante los últimos años, el índice reputacional de Felipe VI había sufrido un declive, en parte debido a la crisis catalana de 2017. Sin embargo, su respuesta ante la reciente catástrofe de la DANA ha contribuido a mejorar su imagen, alcanzando en la actualidad 62,2 puntos en el índice reputacional. Este aumento en la valoración de Felipe VI se alinea con los resultados del último barómetro del Real Instituto Elcano, que lo sitúa como el líder europeo mejor valorado, con una nota media de 5,5. En este ranking, supera a figuras destacadas como Carlos III, el Papa Francisco y el presidente francés Emmanuel Macron. Esta valoración positiva refleja un cambio en la percepción del monarca y su capacidad para reaccionar ante situaciones adversas. La combinación de un presupuesto modesto, una intensa actividad diplomática y una mejora en la reputación pública sugiere que la monarquía española está en un buen momento, a pesar de las tensiones políticas internas que ha enfrentado en los últimos años. La eficiencia de la Casa Real y su capacidad para adaptarse a los desafíos modernos la posicionan como un modelo a seguir en el contexto de las monarquías europeas. A medida que la discusión sobre la utilidad de las monarquías y su financiación continúa, los datos presentados en este informe invitan a la reflexión sobre la percepción que se tiene de estas instituciones y su lugar en la sociedad contemporánea. La Casa Real española parece demostrar que, con un enfoque adecuado y un compromiso activo, puede seguir siendo una institución relevante y respetada en el panorama europeo.