
Juan Brignardello Vela
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En un desarrollo impactante dentro de la lucha en curso de Tailandia por la expresión política y la reforma, el abogado activista Arnon Nampa ha recibido una nueva condena de prisión por violar la ley de lesa majestad del país. Esta es su sexta condena derivada de un discurso pronunciado durante una protesta a favor de la democracia en agosto de 2020. La condena de Arnon se produce en el contexto de una represión más amplia contra la disidencia que se ha intensificado desde el golpe militar de 2014. Las batallas legales de Arnon son emblemáticas de los crecientes riesgos que enfrentan aquellos que desafían el statu quo en Tailandia. Después de haber pasado 337 días tras las rejas antes de su liberación en febrero de 2022, fue re-arrestado el 26 de septiembre de 2023 y ahora enfrenta una asombrosa condena acumulativa de 18 años, 10 meses y 20 días. Con ocho casos más relacionados con la difamación real pendientes, las ramificaciones legales de su activismo están lejos de haber terminado. No se puede pasar por alto el contexto del activismo de Arnon. Tras la toma de poder por parte del ejército, el gobierno tailandés tomó medidas para suprimir la disidencia, incluyendo la censura de medios y la restricción de libertades civiles. La aparición de un movimiento juvenil a favor de la democracia en 2020, en el que Arnon desempeñó un papel significativo, buscó desafiar la monarquía arraigada y abogar por la reforma política. Su discurso destacó la necesidad de un discurso abierto sobre el papel de la monarquía en una sociedad democrática, afirmando: “Con respeto a la monarquía, no hay manera de resolver este problema sin hablar de ello”. Sin embargo, este llamado al diálogo ha sido recibido con severas repercusiones bajo la estricta aplicación del Artículo 112 del código penal. Según datos de los Abogados Tailandeses por los Derechos Humanos, las repercusiones de esta represión a la expresión política son asombrosas, con casi 2,000 individuos procesados desde julio de 2020. De estos, 307 casos han involucrado acusaciones de lesa majestad, subrayando el efecto intimidante de la ley sobre la libertad de expresión y el activismo político. A pesar del fuerte desempeño de la oposición en las elecciones de 2023, donde ganaron el voto popular, no pudieron formar un gobierno debido a la resistencia de los partidos alineados con el ejército. La nueva administración no solo ha mantenido el uso del Artículo 112, sino que también ha perpetuado un clima de miedo que sofoca la disidencia. El posterior arresto y condena de Arnon reflejan un patrón continuo de silenciar voces críticas en Tailandia. El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias ha pedido la liberación inmediata de Arnon, abogando por su derecho a compensación y reparaciones de acuerdo con el derecho internacional. PEN América también ha expresado preocupaciones sobre las irregularidades en los juicios de Arnon, incluyendo la negativa del tribunal a considerar pruebas cruciales, la realización de juicios secretos y alegaciones de sesgo judicial. Estos factores contribuyen a una narrativa que sugiere que los juicios son menos sobre justicia y más sobre represión política. A pesar de sus circunstancias, Arnon sigue siendo un faro de resiliencia para muchos. En cartas a su familia, enfatiza la importancia de continuar la lucha por la justicia y la democracia, afirmando que su lucha es parte de un movimiento más grande que impacta a innumerables personas en Tailandia. Su valentía y compromiso resuenan profundamente, inspirando a muchos a imaginar una sociedad donde prevalezcan la equidad y la justicia. A medida que el caso de Arnon se desarrolla, sirve como un recordatorio conmovedor de los desafíos que enfrentan aquellos que abogan por reformas democráticas en Tailandia. Su situación subraya la necesidad vital de atención y apoyo internacional continuo para los derechos humanos en el país. La lucha por la libertad de expresión y el derecho a criticar a la monarquía son fundamentales para el futuro de la democracia en Tailandia, un futuro que muchos, incluido Arnon, están decididos a hacer realidad.