
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La polarización política en Estados Unidos ha dejado su huella en el mundo del entretenimiento, y la toma de posesión del presidente electo Donald Trump es un claro ejemplo de cómo han cambiado las dinámicas entre la política y las celebridades. Ocho años atrás, en su primer mandato, Trump enfrentó grandes desafíos para atraer a artistas de renombre a sus eventos inaugurales. En contraste, la situación actual parece reflejar un cambio en la marea, con un número notable de artistas dispuestos a asociarse abiertamente con la nueva administración. La cantante Carrie Underwood, aunque a menudo no se le considera una superestrella del calibre de Beyoncé o Garth Brooks, ha sido una de las figuras destacadas en esta toma de posesión. Su participación, junto a otros artistas como Nelly y Rascal Flatts, indica que un grupo más diverso de celebridades está dispuesto a respaldar a Trump, en comparación con el escaso interés que se observó en 2017. En ese momento, las protestas y movimientos en contra de su administración dominaron el panorama, eclipsando incluso su juramentación. A pesar de que algunos artistas como Kid Rock y Jon Voight han sido constantes en su apoyo a Trump, el hecho de que más celebridades ahora se sumen a la causa es un indicativo de las cambiantes actitudes en el mundo del entretenimiento. Robert Thompson, profesor de cultura pop en la Universidad de Syracuse, destaca que aunque esta tendencia aún representa a un pequeño grupo de celebridades, es evidente que la visión de Hollywood sobre Trump está evolucionando. Una de las sorpresas ha sido el regreso de Snoop Dogg, quien en el pasado había criticado fuertemente al ex presidente. Su actuación en un evento previo a la inauguración ha generado reacciones mixtas en las redes sociales, donde el escepticismo y la indignación afloran entre aquellos que no comprenden su cambio de postura. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la autenticidad del apoyo y si las celebridades pueden realmente influir en la opinión pública. Sin embargo, el estigma aún persiste. La declaración de The Village People sobre su participación podría interpretarse como una forma de disculpa, un recordatorio de que aún existe un temor a las repercusiones de asociarse con Trump. Esto indica que el apoyo a la administración actual no es universalmente aceptado entre los artistas, y muchos aún temen las posibles reacciones de sus seguidores. La respuesta de la comunidad artística al ascenso de Trump también ha cambiado. En comparación con 2017, donde las celebridades alzaron sus voces en protestas y eventos, ahora hay una notable ausencia de figuras prominentes en los actos de protesta. La marcha programada en Washington no contó con participantes de renombre, y la falta de menciones a Trump en eventos como los Globos de Oro sugiere una estrategia más sutil por parte de los artistas. Thompson señala que, a pesar de la retórica de resistencia de las celebridades, muchos de estos esfuerzos no han tenido el impacto esperado. La percepción de que el apoyo de Hollywood a figuras políticas podría ser contraproducente se hace más fuerte, lo que lleva a algunos artistas a optar por un perfil más bajo o a centrar sus esfuerzos en causas apolíticas. Mientras tanto, la Creative Coalition, una organización sin fines de lucro, organiza eventos de recaudación de fondos para las fuerzas armadas, lo que muestra un enfoque menos partidista entre los artistas. La inquietud por la financiación del arte y la cultura sigue vigente, y muchos en la industria sienten que la nueva administración podría ser más agresiva en los recortes presupuestarios a programas como la NEA. Un evento paralelo, el Concierto por América, se llevará a cabo en Nueva York y Los Ángeles y reunirá a artistas de diferentes géneros en una muestra de unidad y apoyo a causas humanitarias. Esta iniciativa refuerza la idea de que los artistas buscan un propósito más allá de la política, intentando conectar con su audiencia en un momento de creciente división. En conclusión, la toma de posesión de Donald Trump revela un panorama complejo en el que las celebridades navegan entre el apoyo y la crítica. A medida que el clima político continúa evolucionando, los artistas parecen adoptar nuevas estrategias, buscando formas de involucrarse que no solo se centren en el respaldo a una administración, sino que también aborden preocupaciones más amplias sobre la cultura, el arte y la unidad en un momento de profundas divisiones en la sociedad estadounidense.