Indignación en California ante incendios y el derroche de agua de celebridades

Indignación en California ante incendios y el derroche de agua de celebridades

Los incendios en California desatan indignación por el derroche de agua de celebridades, mientras la crisis ambiental y la sequía se agravan.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En medio de una crisis ambiental sin precedentes, los incendios forestales que azotan California han desatado una ola de indignación y frustración entre la población local, que busca responsables en un contexto de escasez de recursos hídricos. A medida que las llamas arrasan vastas extensiones de tierra y destruyen lujosas mansiones, la ira de los ciudadanos se ha dirigido hacia un grupo específico: las celebridades de Hollywood. Figuras como Kim Kardashian han sido acusadas de desperdiciar agua en sus exuberantes jardines, mientras el estado enfrenta una de las peores sequías en su historia. Este descontento ha crecido en un ambiente donde las restricciones de agua se han vuelto una necesidad imperante. Desde 2022, las autoridades estatales han implementado medidas de ahorro que limitan el riego a solo dos veces por semana durante ocho minutos por sesión. Sin embargo, muchos de estos ricos habitantes han sido multados por exceder estos límites, con Kardashian y su familia reportando un uso de 232,000 galones de agua por encima de lo permitido. Esta actitud ha sido vista como un símbolo del privilegio y la desconexión de la élite frente a las penurias que enfrentan sus vecinos. Los incendios han causado al menos 16 muertes hasta la fecha y han dejado a un número alarmante de personas desaparecidas, mientras que cientos de miles han sido evacuados. A pesar de esta catástrofe, los multimillonarios se han visto criticados no solo por su derroche de agua, sino también por la contratación de servicios de bomberos privados a precios exorbitantes, lo que ha sido percibido como un acto egoísta en medio de una crisis que afecta a toda la comunidad. La desconfianza hacia las celebridades ha crecido a medida que los residentes expresan su frustración por el uso abusivo de recursos en un momento crítico. "A todos se les dijo que redujeran el uso de agua precisamente por esta situación, para ahorrarla y usarla para combatir los incendios. Ellos siguieron regando porque podían pagar las multas", comentó un vecino en una entrevista, reflejando el sentimiento generalizado en la comunidad. El incendio de Palisades, uno de los más devastadores, ha comenzado a consumir propiedades de alto valor en zonas exclusivas como Brentwood y Encino, donde residen personalidades como LeBron James y Arnold Schwarzenegger. La incertidumbre y el miedo se han apoderado de los habitantes, mientras las llamas se acercan inexorablemente a sus hogares. El desasosiego se intensifica cuando se considera que, además de la pérdida de propiedades, la calidad del aire se ha visto gravemente deteriorada. El Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles ha emitido advertencias sobre los riesgos para la salud pública, que pueden tener consecuencias a largo plazo para los residentes de la región. Mientras tanto, los esfuerzos para controlar los incendios continúan, con aviones lanzando retardantes de fuego para crear defensas alrededor de las casas. Sin embargo, la lucha contra las llamas se ve obstaculizada por la falta de recursos, lo que ha llevado a la intervención de equipos de bomberos de otros países, como México y Canadá, que se han ofrecido para ayudar a combatir el desastre. La creciente frustración de la población también ha llevado a cuestionar el rol de las autoridades en la gestión de estos desastres. Muchos sienten que el gobierno local no ha hecho lo suficiente para proteger a los residentes y controlar a quienes, por su estatus económico, parecen estar exentos de las mismas reglas que se imponen al ciudadano común. Los incendiarios también están bajo la mirada de las autoridades federales, que han intensificado sus esfuerzos para identificar y responsabilizar a los culpables de iniciar fuegos. Sin embargo, el enfoque de la comunidad se ha desviado hacia aquellos que, en su opinión, muestran un desprecio por las dificultades colectivas al derrochar recursos esenciales. A medida que el sol se oculta tras un manto de humo y cenizas, el futuro de California sigue en la cuerda floja. La lucha contra los incendios y la falta de agua son cuestiones que no pueden ignorarse, y la percepción de que algunos están más allá del bien y del mal solo ha ampliado la brecha entre ricos y pobres en un estado que ha sido sinónimo de glamour y exceso. Las llamas han puesto a prueba no solo la resistencia de su paisaje, sino también la cohesión social de sus habitantes, que ahora exigen rendición de cuentas en tiempos de crisis.

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