
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La polémica en torno a las finanzas de las casas reales europeas ha cobrado protagonismo, especialmente con el anuncio del significativo aumento de sueldo para el rey Carlos III de Gran Bretaña. La decisión del gobierno británico de aumentar la asignación de la monarquía a 132 millones de libras esterlinas para el año 2025 ha suscitado un torrente de críticas. Este incremento, que representa un aumento considerable respecto a los 86,3 millones de libras que recibieron el año anterior, ha sido calificado de "escandaloso" por grupos antimonárquicos como Republic, que argumentan que los fondos públicos deberían destinarse a servicios esenciales como la educación y la sanidad. El aumento en el presupuesto de la corona británica ha reavivado el debate sobre la transparencia y la rendición de cuentas de las monarquías en Europa. Mientras que países como Gran Bretaña parecen optar por asignaciones millonarias, otras monarquías, como la española, adoptan un enfoque mucho más austero. El rey Felipe VI y la reina Letizia de España, por ejemplo, recibirán 287.090 y 157.889 euros respectivamente en 2025, cifras que contrastan marcadamente con las de sus homólogos británicos. La Casa Real española ha hecho un esfuerzo por ser transparente con su presupuesto. En 2023, la asignación total fue de 8.431.150 euros, aunque se espera que esta cifra se incremente en torno al 5% debido a modificaciones de crédito. Este enfoque de austeridad se refleja en la reducción de gastos y en el hecho de que solo un número limitado de miembros de la familia real recibe remuneración. En los Países Bajos, la Casa Real también ha optado por una política más moderada. Con un presupuesto de 58,9 millones de euros, el rey Guillermo y la reina Máxima perciben salarios que, aunque significativos, no llegan a las cifras astronómicas de la familia real británica. Guillermo recibe alrededor de un millón de euros, mientras que Máxima cobra 410.000 euros. Este enfoque ha permitido a la monarquía holandesa mantener una imagen de cercanía y compromiso con la ciudadanía. Por su parte, en Mónaco, el príncipe Alberto ha sido acusado de falta de transparencia, dado que la familia real no desvela sus ingresos. Se estima que el principado cuenta con un presupuesto de aproximadamente 45 millones de euros anuales, aunque la cifra exacta de la asignación del príncipe permanece en gran medida en la sombra. En el norte de Europa, la Casa Real noruega también ha manejado su presupuesto con un enfoque diferente. Aunque se estima que reciben alrededor de 30 millones de euros al año, pocos detalles se proporcionan sobre cuánto percibe cada miembro. En Dinamarca, el nuevo rey Federico ha incrementado la asignación a su casa real en 2,2 millones de euros, alcanzando un total de 19 millones. Aquí, tanto él como su esposa reciben un salario de 3 millones de euros, un ejemplo que contrasta con la austeridad de otras casas reales. La situación es similar en Suecia, donde la Casa Real tuvo un presupuesto de 13 millones de euros en el último año. De esta suma, solo 6,5 millones estaban destinados a los gastos oficiales del rey Carlos Gustavo y su esposa Silvia. Las asignaciones individuales son relativamente modestas en comparación con las de la Casa Real británica. La monarquía belga también se suma a esta diversidad de enfoques, con una asignación de 12,5 millones de euros anuales que se ajusta con la inflación. Entre los miembros que reciben sueldo se encuentra el antiguo monarca, el rey Alberto, así como otros miembros de la familia real, aunque los salarios son bastante inferiores a los de los royals británicos. Esta comparativa de salarios y presupuestos entre las diferentes casas reales de Europa revela un panorama diverso y lleno de matices. Mientras algunos reyes disfrutan de asignaciones multimillonarias, otros optan por un estilo de vida más austero y responsable. Este debate pone de manifiesto no solo las disparidades económicas entre los distintos países, sino también las expectativas y exigencias de una ciudadanía cada vez más crítica respecto al uso de los fondos públicos por parte de sus monarcas. A medida que se avecina el 2025, la atención seguirá centrada en cómo estas casas reales adaptarán sus finanzas a las necesidades y exigencias de sus respectivos países, y si optarán por medidas que fomenten una mayor transparencia y austeridad en un contexto europeo donde la crítica a las instituciones tradicionales nunca ha sido tan intensa.