
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El año 2025 ha sido testigo de una notable transformación en el mundo de la moda, especialmente en lo que respecta a las celebridades y sus elecciones de vestuario para la alfombra roja. Lo que solía ser un desfile de modas contemporáneas ha evolucionado hacia una celebración de piezas de archivo que evocan nostalgia y exclusividad. En este nuevo panorama, diseñadores icónicos como Thierry Mugler, Jean Paul Gaultier y John Galliano han emergido como figuras centrales, reviviendo sus obras maestras y llevándolas de regreso al centro de atención. La tendencia de vestir piezas de archivo no solo se relaciona con la sostenibilidad, aunque este aspecto sigue siendo relevante, sino que se ha convertido en un símbolo de distinción. En un momento donde la personalización es la norma, las estrellas que eligen vestirse con prendas raras de épocas pasadas logran destacarse y comunicar un sentido de historia y autenticidad que resuena con el público. Esta elección de vestuario parece ser un reflejo del deseo de las celebridades de conectarse con un legado más profundo, y de ofrecer a sus seguidores algo más significativo que las últimas tendencias. En esta temporada, hemos visto a figuras como Keke Palmer y Ariana Grande liderar esta emocionante tendencia. Palmer, por ejemplo, deslumbró en la fiesta Oscar de Vanity Fair 2025 con un vestido de Christian Dior diseñado por John Galliano, un homenaje a la maestría del diseño de los años 2000. Por su parte, Grande también optó por un vestido de alta costura de Yves Saint Laurent, que no solo celebró la estética del pasado, sino que también resaltó su propio estilo personal. Los eventos de la alfombra roja han estado repletos de referencias al pasado, desde la proyección de ‘O'Dessa’ en Nueva York, donde Sadie Sink brilló en un Givenchy de la colección Fall 2015, hasta el estreno de 'Holanda' en SXSW, donde Nicole Kidman lució un vestido de Fendi de 2008. Este fenómeno ha capturado la atención del público y ha generado diálogos sobre la naturaleza cíclica de la moda y cómo el pasado puede influir en el futuro. Algunos de los momentos más memorables se han producido en la fiesta Oscar de Vanity Fair, donde múltiples celebridades optaron por vestidos de archivo. Desde Kendall Jenner en un Thierry Mugler de 1992 hasta Margaret Qualley con un Chanel de 1989, la variedad de elecciones ha sido impresionante. Cada una de estas apariciones no solo ha mostrado belleza, sino también una narrativa que conecta a estas artistas con un linaje de diseño que trasciende generaciones. A lo largo de este año, también hemos visto un enfoque en la alta costura contemporánea reinterpretada. La actriz Mikey Madison, por ejemplo, ha sido una de las más destacadas en este aspecto, llevando una recreación de Dior de la colección ‘Salzburg’ de 1956 a la fiesta de los Oscar, así como una pieza de Thierry Mugler de los 80 en el programa de Jennifer Hudson. Su versatilidad y apreciación por la historia de la moda han hecho de ella un referente en esta tendencia. Además, es interesante notar cómo otras celebridades han tomado este enfoque. Laverne Cox y Miley Cyrus también se unieron a la celebración de la alta costura vintage, llevando piezas de Thierry Mugler y Jean Paul Gaultier, respectivamente. Este enfoque no solo refresca sus imágenes, sino que también invita a la audiencia a redescubrir la relevancia de estos diseñadores clásicos en la era moderna. El regreso del archivo no se limita a los eventos de gran renombre; incluso en presentaciones más casuales, como los estrenos de programas de televisión y películas, las celebridades están eligiendo vestirse con piezas de épocas pasadas. Este fenómeno ha ampliado la percepción del vestuario de archivo, dándole una nueva dimensión y permitiendo que más personas aprecien la durabilidad y el impacto de la moda de antaño. La fascinación por el pasado en la moda contemporánea sugiere un deseo colectivo por la autenticidad y la conexión emocional. La moda no es simplemente un medio para expresar el estilo personal, sino también una forma de contar historias y honrar legados. En un mundo en constante cambio, el regreso de las piezas de archivo se presenta como un refugio de creatividad y autenticidad, ofreciendo a las celebridades y a sus seguidores una nueva forma de conectar con la historia de la moda. En conclusión, el año 2025 ha marcado un hito en el mundo de la moda al celebrar la belleza y la historia de los vestidos de archivo. Las celebridades no solo están haciendo declaraciones de estilo; están participando en una conversación más amplia sobre la moda, la sostenibilidad y el poder del legado. Sin duda, esta tendencia continuará evolucionando y redefiniendo lo que significa vestirse para impresionar en la alfombra roja.