La princesa Leonor enfrenta desafíos en su travesía a bordo del Elcano

La princesa Leonor enfrenta desafíos en su travesía a bordo del Elcano

La princesa Leonor enfrenta dificultades de adaptación en el buque escuela Elcano, experimentando mareos, pero continúa su formación.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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La princesa Leonor de España se encuentra en medio de una travesía a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, que ha sido objeto de atención mediática debido a su reciente ausencia en varias actividades programadas. Durante su estancia en Punta de Arenas, Chile, se ha informado que la heredera al trono ha enfrentado dificultades para adaptarse a la vida en alta mar, lo que ha resultado en mareos y malestar general. Esta situación ha sido corroborada por el jefe de Relaciones Públicas de la Armada Nacional de Uruguay, Alejandro Pérez, quien ha señalado que la princesa ha experimentado problemas de adaptación, conocidos coloquialmente como 'mal de tierra'. Desde su partida de Uruguay, Leonor ha continuado con una travesía que, a pesar de ser instructiva y enriquecedora, ha presentado desafíos físicos para la joven. Según 'Monarquía Confidencial', la princesa ha estado ausente de actividades clave como el deporte en cubierta, la navegación y las maniobras, que forman parte del riguroso entrenamiento que realizan los guardiamarinas a bordo. Fuentes cercanas indican que, aunque su malestar no reviste gravedad, se ha visto obligada a reducir su participación en eventos de mayor movilidad. El 'mal de tierra', que afecta a aquellos que pasan tiempo en movimiento constante, puede manifestarse como mareos, vértigo y desequilibrio. Aunque la situación no es nueva para la princesa, ya que sufrió síntomas similares durante su parada en Salvador de Bahía, parece que en esta ocasión sus intentos de sobrellevar el malestar mediante medicamentos y una correcta hidratación no han sido suficientes. Este tipo de afección puede ser particularmente incómoda para quienes no están acostumbrados a las exigencias físicas y ambientales del mar. Las condiciones a bordo del Elcano, que incluyen alta humedad y exposición constante al sol, pueden complicar aún más la situación. La importancia de una adecuada hidratación se ha subrayado por fuentes de la Armada, ya que la deshidratación puede afectar el rendimiento físico y poner en riesgo la salud de todos los cadetes. Leonor, como parte de su formación, debe afrontar exigencias que superan lo habitual para un adolescente, lo que sin duda añade un nivel de presión a su experiencia a bordo. A pesar de estos inconvenientes, se espera que la princesa retome pronto su rol en las actividades del barco, ya que su situación de salud no es considerada grave. La programada continuación del viaje hacia Valparaíso, Chile, el 23 de marzo, marca una nueva etapa en su aprendizaje y en el fortalecimiento de su carácter como futura líder. A su llegada a Perú el 18 de abril, Leonor podrá experimentar un nuevo entorno que, se espera, le brinde oportunidades de crecimiento personal y profesional. El Elcano, como buque escuela emblemático, no solo ofrece formación naval sino también un espacio para el desarrollo del liderazgo y la resiliencia. La travesía representa un desafío significativo para la princesa, quien, a pesar de las dificultades, sigue adelante con su compromiso de aprender y adaptarse a nuevas realidades. La experiencia de Leonor no es solo un viaje físico; es también un viaje de autodescubrimiento y de enfrentamiento a desafíos. Cada puerto al que llegue, cada ola que navegue, se convierte en un peldaño más hacia su futuro como princesa y eventual reina. La mayoría de los cadetes a bordo comparten la misma misión, y la camaradería en este entorno puede ser un gran apoyo para la joven en su proceso de adaptación. El Juan Sebastián Elcano continuará su ruta hacia Panamá después de las escalas en Chile y Perú, ofreciendo a Leonor y a sus compañeros una serie de experiencias que, sin duda, formarán parte de sus memorias y formación integral. Así, la travesía marítima no solo es un ejercicio de navegación, sino una lección sobre la vida misma, que prepara a la princesa para los retos que le esperan en su futuro en la monarquía. Por ahora, la atención se centra en su bienestar y en cómo manejará los desafíos que le presente la vida a bordo. Como cualquier joven en formación, la princesa Leonor está aprendiendo no solo de la mar, sino también de sus propias limitaciones y capacidades, construyendo así una base sólida para su desarrollo personal y profesional.

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