
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Nepal está presenciando un resurgimiento del interés en la monarquía, ya que las recientes apariciones públicas y declaraciones del exrey Gyanendra Shah sugieren un sentimiento creciente entre ciertos sectores de la población por un regreso al gobierno real. El pasado domingo, Gyanendra fue recibido calurosamente por una multitud de simpatizantes a su llegada a Katmandú, tras las manifestaciones a favor de la monarquía en todo el país. Esto marca un cambio notable en el panorama político, ya que el país ha funcionado como una Monarquía Constitucional desde 2008, con la abolición de la monarquía en 2015. Gyanendra, quien ha permanecido en gran medida en silencio desde su derrocamiento, ha expresado recientemente su disposición a "jugar un papel en la salvación del país", coincidiendo con un aumento de la retórica pro-monárquica en las redes sociales. Los partidarios argumentan que el actual sistema democrático ha fracasado en ofrecer beneficios tangibles, alimentando una creciente desilusión con el liderazgo político existente. Figuras prominentes como el experiodista de la BBC Rabindra Mishra han surgido como defensores vocales del posible regreso de Gyanendra, trazando paralelismos con los recientes levantamientos en Sri Lanka y Bangladés para subrayar la necesidad de rendición de cuentas política y respuesta a las necesidades del pueblo. Este renovado interés en la monarquía es visto por algunos como una respuesta a lo que muchos perciben como un entorno político estancado e ineficaz en Nepal. El liderazgo actual, caracterizado por sus disputas faccionales y frecuentes cambios, ha llevado a una sensación de inestabilidad, con 13 gobiernos diferentes en solo 16 años. Los críticos del actual proceso democrático argumentan que los líderes han fracasado en abordar problemas urgentes, lo que ha llevado a un aumento del apoyo a un regreso a la monarquía tanto entre los jóvenes, que están frustrados con la incompetencia política, como entre las generaciones mayores, que recuerdan la estabilidad del gobierno real. Sin embargo, este movimiento no está exento de controversia. Los críticos del posible regreso de Gyanendra destacan su tumultuosa historia, incluida un golpe de estado respaldado por militares durante su reinado en 2005, que lo llevó a disolver el Parlamento en un intento de volver a la monarquía absoluta. Muchos nepalíes aún recuerdan el trauma de ese período, lo que genera preocupaciones de que la nostalgia por la monarquía pueda pasar por alto las realidades del gobierno autoritario. El Primer Ministro K. P. Sharma Oli ha desestimado las afirmaciones de Gyanendra sobre el poder, sugiriendo que si el exrey desea un papel político, debería establecer un partido político y participar en elecciones. En contraste, las figuras realistas argumentan que la monarquía no debería estar sujeta a la política electoral, sino que debería ser reinstalada como guardiana de la nación. La noción de un regreso a la monarquía ha ganado fuerza en medio de un amplio descontento con el marco político actual. Los realistas abogan por la restauración de valores y gobernanza tradicionales, argumentando que un solo monarca empoderado podría ofrecer estabilidad y unidad en un paisaje político fragmentado. Mientras tanto, persisten las preocupaciones sobre la influencia extranjera en el movimiento pro-monárquico, con acusaciones de algunos líderes políticos que sugieren que fuerzas externas pueden estar alimentando este resurgimiento. A medida que Nepal navega por este complejo momento en su historia política, el debate sobre el papel de la monarquía continúa evocando fuertes emociones y opiniones divergentes. El país se encuentra en una encrucijada, con el potencial de un cambio significativo asomándose en el horizonte. Si el anhelo del público por la estabilidad se traducirá en un cambio tangible hacia la monarquía sigue siendo una incógnita, pero los recientes eventos señalan un renacer del sentimiento realista que podría reshaping el futuro político de Nepal.