
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La batalla entre la publicidad tradicional y el marketing de influencers ha tomado un giro significativo en los últimos años, poniendo de relieve un cambio en la forma en que las marcas se conectan con los consumidores. Durante mucho tiempo, las celebridades han sido la cara de las campañas publicitarias, asumiendo un papel fundamental en la creación de la imagen de marcas icónicas. Sin embargo, a medida que los consumidores se han vuelto más escépticos de las recomendaciones de figuras famosas, los influencers han surgido como una alternativa más auténtica y cercana que ha desafiado el status quo de la publicidad. Los influencers, en su mayoría jóvenes creadores de contenido que han cultivado audiencias leales en plataformas como Instagram, YouTube y TikTok, han demostrado una capacidad única para influir en las decisiones de compra. Según datos recientes, el 92% de los consumidores afirma confiar en las recomendaciones de estos líderes digitales, y el 72% ha realizado una compra después de ver una sugerencia de un influencer. Estos números son un testimonio del cambio de paradigma en el marketing, donde la cercanía y la autenticidad han cobrado un valor incalculable. A diferencia de las campañas tradicionales en las que las celebridades presentan productos desde un pedestal, los influencers interactúan de manera más directa y personal con sus seguidores. Este estilo de comunicación ha permitido que las marcas establezcan conexiones más profundas y significativas con sus audiencias. Al presentar productos de manera orgánica, dentro de contenido que los consumidores ya valoran, las recomendaciones parecen menos intrusivas y más como parte de una conversación cotidiana. Sin embargo, a pesar de este aparente éxito, el marketing de influencers no está exento de desafíos. Un fenómeno preocupante ha comenzado a emerger: la falta de transparencia en las colaboraciones. Aunque existen regulaciones que exigen a los influencers etiquetar claramente su contenido publicitario, la realidad es que muchos optan por eludir estas normativas. Esto crea una confusión considerable entre los seguidores, quienes pueden no ser conscientes de que algunas de sus recomendaciones favoritas son en realidad parte de un acuerdo comercial. En países como Argentina, donde aún no hay una legislación específica sobre la actividad de influencers, el Consejo de Autorregulación Publicitaria ha emitido recomendaciones para mejorar la transparencia. Sin embargo, el cumplimiento de estas pautas es deficiente. Esto plantea una pregunta crítica: ¿cómo pueden los influencers mantener su autenticidad cuando la mayoría de sus ingresos proviene de colaboraciones pagadas? La delgada línea entre la recomendación genuina y la publicidad encubierta se ha vuelto un tema candente en la industria. La autenticidad es uno de los principales activos que poseen los influencers. Al ofrecer contenido que parece espontáneo y desinteresado, logran establecer una relación de confianza con sus seguidores. Sin embargo, la introducción de contenido patrocinado puede poner en riesgo esta relación. Cuando los seguidores comienzan a cuestionar la sinceridad de las recomendaciones, la efectividad del marketing de influencers se ve comprometida. La posibilidad de perder esa conexión genuina puede llevar a una erosión de la confianza que es difícil de recuperar. El reto es aún mayor para aquellos influencers que optan por cumplir con las regulaciones. Al etiquetar sus colaboraciones, pueden correr el riesgo de alienar a sus seguidores, quienes podrían percibir dicho acto como una ruptura con la naturalidad que inicialmente los atrajo. En un ecosistema donde la autenticidad es esencial, este tipo de dilema plantea interrogantes sobre el futuro del marketing de influencers y su capacidad para sostenerse sin caer en prácticas engañosas. A medida que el marketing de influencers continúa evolucionando, es crucial que tanto marcas como creadores de contenido encuentren un equilibrio. La transparencia debe ser un pilar fundamental en esta relación, permitiendo que los consumidores sean informados y empoderados en sus decisiones de compra. Solo así, el marketing de influencers podrá mantener su relevancia y efectividad en un panorama publicitario que sigue cambiando. En última instancia, la batalla entre la publicidad tradicional y el marketing de influencers no se trata solo de un conflicto de métodos, sino de cómo las marcas pueden adaptarse a un público que demanda autenticidad y transparencia. Con el poder de las redes sociales y la influencia de los creadores de contenido, el futuro de la publicidad parece estar más en manos de estos nuevos líderes digitales que de las celebridades de antaño. Sin embargo, el desafío de mantener la confianza del consumidor será una constante en este dinámico ecosistema.