
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un comentario impactante sobre el actual panorama geopolítico, Jeremy Warner sugiere que Europa podría beneficiarse al adoptar algunos de los principios económicos defendidos por el ex presidente Donald Trump durante su administración. Esta afirmación provocadora surge a la luz de las recientes interacciones entre Trump y la monarquía británica, donde el presidente estadounidense elogió al rey Carlos como "muy especial" y sugirió la posibilidad de reducir tarifas sobre las importaciones del Reino Unido como resultado de este compromiso real. El contexto de esta conversación es la compleja y a menudo contenciosa relación comercial entre Estados Unidos y Europa. El Reino Unido, que históricamente ha mantenido un superávit comercial significativo con Estados Unidos, ahora navega las complejidades de su existencia posterior al Brexit. En la actualidad, el mercado estadounidense representa una parte considerable del comercio británico—más del 17%, con un superávit reportado de £71.1 mil millones en comercio a favor del Reino Unido. Sin embargo, la narrativa puede cambiar dependiendo de qué lado del Atlántico se consulte; los datos estadounidenses sugieren un superávit a favor de EE. UU., complicando las negociaciones que se avecinan. Warner articula un punto crítico respecto a la necesidad de que el Reino Unido actúe con cautela entre su lealtad a EE. UU. y su relación continua con la Unión Europea. Un acuerdo de libre comercio a gran escala con EE. UU., si bien podría ser lucrativo, podría requerir compromisos que pongan en peligro la capacidad del Reino Unido para negociar efectivamente con Europa. El autor advierte sobre los peligros de ceder soberanía en áreas como los estándares de alimentos y bienestar animal, lo que podría alienar a los socios europeos y exacerbar las tensiones comerciales. El discurso sobre los desequilibrios comerciales ha evolucionado con el tiempo, con críticas históricas que antes se dirigían principalmente a China ahora redirigiéndose hacia la eurozona. Las medidas de austeridad impuestas a los países dentro de la eurozona tras la crisis financiera han limitado la demanda interna, empujando a Europa a depender del comercio externo para su crecimiento. Este cambio ha creado distorsiones económicas que Trump ha capitalizado, presentando a Europa como competidora en lugar de aliada. En su análisis, Warner destaca el potencial de Europa para recalibrar sus estrategias económicas a fin de fomentar una mayor demanda interna, citando la reciente promesa de aumentar el gasto en defensa como un paso positivo. Sostiene que ambos continentes podrían beneficiarse al aprender de los modelos económicos del otro, sugiriendo que un enfoque más equilibrado podría aliviar las tensiones comerciales y conducir a una prosperidad mutua. Sin embargo, la perspectiva de tal cambio sigue siendo incierta. Con la naturaleza impredecible de Trump y la volatilidad de las relaciones internacionales, el Reino Unido se encuentra en una posición precaria. El compromiso de Sir Keir Starmer con el presidente estadounidense, aunque poco convencional, puede ofrecer un camino para proteger a Gran Bretaña de las repercusiones de un conflicto comercial más amplio, incluso si arriesga enredar al Reino Unido en el fuego cruzado de las relaciones entre EE. UU. y Europa. A medida que Europa contempla su futuro económico, las lecciones extraídas de la era Trump podrían servir como guía para navegar las complejidades del comercio global. Si bien la noción de que Europa adopte un enfoque más americanizado puede levantar cejas, la urgente necesidad de crecimiento y estabilidad puede obligar a los líderes europeos a considerar seriamente tales estrategias. El camino por delante está plagado de desafíos, pero las apuestas son altas. Si Europa quiere evitar la catástrofe que algunos predicen, puede ser imperativo una reevaluación pragmática de sus políticas económicas y alianzas.