
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Joaquín Norelli, un joven de 23 años con síndrome de Down, ha logrado transformar su vida y la de quienes lo rodean a través de su emprendimiento de lentes. Su historia no solo es inspiradora, sino que también desafía las percepciones sobre la discapacidad en una sociedad que a menudo se aferra a estereotipos limitantes. Llevar a cabo un proyecto como este requiere no solo creatividad, sino también una determinación inquebrantable para cambiar la narrativa sobre lo que significa vivir con una discapacidad. El camino de Joaquín comenzó en 2020, cuando las circunstancias de la pandemia obligaron a muchos a reevaluar sus objetivos y aspiraciones. Tras terminar la secundaria, su madre, Lourdes Medecci, se percató de que su hijo había caído en un estado de apatía y tristeza. En una interacción crucial, Joaquín expresó su deseo de ser su propio jefe, lo que llevó a ambos a concebir la idea de crear una marca de anteojos. Esta decisión no solo le brindó a Joaquín un propósito, sino que también se convirtió en un vehículo para visibilizar la capacidad y el potencial de las personas con discapacidad. El auge de su marca, Joaco Norelli, ha sido meteórico. Con diseños que combinan madera y acetato, Joaquín ha capturado la atención de celebridades como Ricardo Montaner, quien se convirtió en un embajador involuntario del proyecto. Montaner, que ha trabajado en iniciativas para apoyar a niños con discapacidad, recibió un par de anteojos como regalo y pronto comenzó a usarlos públicamente, lo que disparó la demanda de sus modelos. Pero Joaquín no se detiene ahí. Su ambición lo ha llevado a diversificar su oferta, incluyendo no solo anteojos, sino también una línea de ropa y accesorios. La creatividad de Joaquín brilla en cada diseño, y su enfoque en la calidad y la personalización se refleja en los detalles, como las patillas grabadas y la variedad de colores que ofrece. Su trabajo no solo es un reflejo de su estilo, sino también de su deseo de dejar una huella positiva en el mundo. Una de las características más conmovedoras de su emprendimiento es el mensaje que acompaña cada producto. Joaquín se presenta a sí mismo como un joven lleno de ilusiones y proyectos, invitando a quienes compran sus anteojos a ver la vida desde su perspectiva. Este enfoque no solo es un gesto de amabilidad, sino también una forma de fomentar la empatía y la inclusión en la sociedad. A través de su trabajo, Joaquín busca demostrar que tener una discapacidad no define a una persona ni limita sus capacidades. El camino de Joaquín ha estado lleno de logros significativos, incluido su participación en la primera edición de Pasarela Federal, un evento que celebró la moda y el talento de emprendedores del interior. Su entusiasmo por ser parte de esta pasarela refleja su deseo de ser visto y valorado como un creador en lugar de ser definido por su condición. La experiencia fue un hito en su vida, y su madre destaca la felicidad que Joaquín experimentó en ese momento, un recordatorio potente de que la inclusión y la valoración pueden provenir de espacios como el arte y la moda. Mientras su negocio continúa creciendo, Joaquín tiene grandes sueños. La idea de abrir su propia tienda es uno de sus principales anhelos, y su madre lo apoya plenamente en este camino. Lourdes no solo celebra los logros de su hijo, sino que también enfatiza la importancia de la autonomía y el empoderamiento que su emprendimiento le ha brindado. La independencia es un objetivo clave, y Joaquín está tomando pasos concretos para lograrlo a través de la educación, participando en un curso sobre vida autónoma en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. La historia de Joaquín Norelli es un recordatorio del poder del emprendimiento como vehículo de cambio social. No se trata solo de vender un producto, sino de desafiar las normas y crear un espacio donde la diversidad sea celebrada. La sociedad necesita más historias como la de Joaquín, donde el talento y la determinación brillan por encima de los prejuicios. Cada par de anteojos vendido es una oportunidad para cambiar la narrativa y abrir la mente de aquellos que todavía tienen una visión limitada sobre la discapacidad. Finalmente, la familia de Joaquín se siente orgullosa de su viaje y ansiosa por ver hasta dónde lo llevará su emprendimiento. La historia de Joaquín es un testimonio de que, sin importar las limitaciones que puedan imponerse, cada individuo tiene el potencial de marcar la diferencia y contribuir al mundo de maneras únicas. Al igual que Joaquín, todos tenemos la capacidad de soñar y trabajar por un futuro en el que la inclusión sea la norma y no la excepción.