
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La actriz Scarlett Johansson ha levantado la voz en un contexto cada vez más alarmante: la proliferación de videos deepfake generados por inteligencia artificial (IA) que pueden desinformar y propagar el odio. Su declaración se produce tras la viralización de un video falso que la sitúa, junto a otras celebridades, respondiendo a los recientes comentarios antisemitas de Kanye West. Este video, que mezcla imágenes de varios famosos y tiene un trasfondo musical folclórico judío, ha suscitado preocupación no solo por su contenido, sino también por las implicaciones más amplias del uso de la IA en la sociedad actual. Johansson, quien es judía y ha sido abierta sobre su intolerancia hacia el antisemitismo, se mostró indignada por el uso de su imagen en el video, afirmando que el potencial del discurso de odio amplificado por la IA representa una amenaza mucho más grave que el odio en sí mismo. Su llamado a la acción incluye una urgente petición a los legisladores estadounidenses para que aborden estos problemas con la seriedad que merecen. "Debemos denunciar el mal uso de la IA, sin importar su mensaje, o corremos el riesgo de perder el control de la realidad", enfatizó. Este incidente no es un caso aislado, sino que forma parte de una tendencia creciente donde la tecnología de IA se utiliza para crear contenido engañoso que puede manipular la opinión pública. La rapidez con la que se difunden estos videos en plataformas como redes sociales plantea serias cuestiones sobre la responsabilidad de las compañías que los albergan. Johansson ha sido una de las voces más activas en la lucha contra el uso no autorizado de la IA, llevando incluso a OpenAI a los tribunales por una representación digital de su voz sin su consentimiento. El video deepfake fue creado por Ori Bejerano, quien se presenta en redes sociales como un experto en IA generativa. Su trabajo ha suscitado una mezcla de admiración y horror, ya que, aunque puede ser parte de una expresión artística, también se utiliza para propagar mensajes peligrosos. Bejerano acompaña su publicación con un aviso que trata de contextualizar el contenido, pero Johansson sostiene que los advertencias no son suficientes para proteger al público de los daños potenciales. La reacción de Johansson ha resonado más allá de su círculo, tocando un nervio sensible en un momento en que el antisemitismo y otras formas de odio están en aumento. David Schwimmer, conocido por su papel en "Friends", también se ha manifestado en contra de West, pidiendo que se le limite el acceso a plataformas donde su discurso de odio puede proliferar. Su llamado a Elon Musk a tomar acción refleja una creciente frustración con la regulación de las redes sociales ante el discurso de odio. Además, Hen Mazzig, activista y cofundador del Instituto de Tel Aviv, ha comentado sobre el uso de la IA y el impacto del discurso de odio, advirtiendo que el antisemitismo desenfrenado es una amenaza diaria. Su intervención destaca que el problema no es solo la tecnología en sí, sino la forma en que se utiliza para difundir ideologías dañinas. Las declaraciones de Johansson y otros son parte de un debate más amplio sobre cómo las sociedades pueden y deben responder al surgimiento de la IA. En muchos sentidos, la actriz se ha convertido en un símbolo de una lucha mayor: la necesidad de proteger a las personas de ser manipuladas por herramientas tecnológicas que, aunque innovadoras, pueden ser explotadas para fines malignos. En el panorama actual, donde la información se propaga a velocidades vertiginosas y las líneas entre la realidad y la ficción se difuminan, la llamada de Johansson a la acción se vuelve aún más relevante. Las legislaciones que regulen el uso de la IA no son solo deseables, sino necesarias para salvaguardar la integridad de la comunicación y proteger a las comunidades vulnerables del odio. La respuesta de las autoridades y las plataformas de redes sociales ante este tipo de incidentes será crucial para determinar cómo se manejará el discurso en línea en el futuro. Mientras tanto, la valentía de Johansson al hablar en contra del uso perjudicial de su imagen y el antisemitismo se suma a una creciente lista de voces que reclaman un cambio en la forma en que se aborda el tema de la IA en la sociedad contemporánea. La lucha, tal como lo ha planteado Johansson, es un asunto que trasciende el espectáculo y toca la esencia de lo que significa vivir en una sociedad ética y justa.