
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Scarlett Johansson ha alzado la voz en un tema que ha ido cobrando cada vez más relevancia en la vida pública: la regulación de la inteligencia artificial (IA). Este miércoles, la actriz estadounidense, quien ha sido víctima de esta tecnología en múltiples ocasiones, instó al Gobierno de Estados Unidos a implementar una legislación que limite el uso de la IA, después de que un video falso en el que ella y otras celebridades judías criticaban las recientes declaraciones antisemitas del rapero Ye (anteriormente conocido como Kanye West) se volviera viral en las redes sociales. Johansson enfatizó que muchos países progresistas han tomado medidas responsables para regular la IA y que Estados Unidos debería seguir su ejemplo. La actriz no escatimó en palabras al calificar de "aterrador" el hecho de que el país se encuentre "paralizado" en cuanto a la aprobación de leyes que protejan a sus ciudadanos de los peligros que esta tecnología conlleva. "Es una prioridad absoluta", insistió, subrayando la necesidad de proteger a la población de los efectos nocivos que puede acarrear el mal uso de la inteligencia artificial. El video en cuestión, generado con la IA israelí Ori Bejeran, muestra a Johansson junto a otras figuras prominentes como Drake, David Schwimmer, Mark Zuckerberg y Steven Spielberg. En él, todos ellos aparecen vistiendo camisetas con una ilustración que muestra el dedo de en medio, la estrella de David y el nombre del rapero en mayúsculas. Este contenido satírico termina con el mensaje "Únete a la lucha contra el antisemitismo", un claro repudio a las recientes publicaciones en la red social X, donde Ye ha promovido mensajes de odio hacia la comunidad judía. La polémica se ha intensificado especialmente tras el anuncio lanzado por el rapero durante el Super Bowl, en el que promocionaba la venta de una camiseta con una esvástica. Estos hechos han dejado en evidencia la necesidad urgente de que se tomen medidas para frenar la difusión de discursos de odio a través de tecnologías que pueden ser manipuladas para crear contenido engañoso. Johansson ha tenido experiencias previas con la IA que han marcado su percepción sobre este tema. El año pasado, OpenAI presentó una voz de ChatGPT que replicaba muy bien el timbre de la actriz, lo que provocó su inmediata eliminación tras sus quejas. Además, en 2023, Johansson emprendió acciones legales contra una app de IA llamada Lisa AI: 90s Yearbook & Avatar, que utilizó su imagen y su voz sin su consentimiento. Estos episodios han contribuido a que Johansson se vea a sí misma como una "víctima muy pública" de los efectos de la IA, un fenómeno que, según ella, podría afectar a todos. La actriz no solo se preocupa por su imagen, sino que también ha manifestado su deseo de que la sociedad tome conciencia de los peligros intrínsecos de esta tecnología. "Debemos denunciar el mal uso de la IA, sin importar su mensaje, o corremos el riesgo de perder el control de la realidad", advirtió, un comentario que resuena en un mundo donde la desinformación puede propagarse de manera viral en cuestión de minutos. La creciente preocupación por la IA ha llevado a una discusión más amplia sobre sus aplicaciones y limitaciones. Expertos en tecnología y derechos digitales han comenzado a abogar por un enfoque más ético y regulado para el desarrollo de esta tecnología, enfatizando que los avances no deben eclipsar los derechos y la dignidad de los individuos. En un contexto donde la tecnología avanza a pasos agigantados, voces como la de Scarlett Johansson son cruciales para despertar la conciencia pública y fomentar el debate sobre la necesidad de una regulación efectiva. Su llamado al Gobierno estadounidense resuena en un momento en que la industria tecnológica se encuentra en una encrucijada, con la responsabilidad de garantizar que la innovación no comprometa la verdad y la justicia. El eco de su petición podría ser el catalizador necesario para que se tomen acciones concretas, no solo para proteger a los individuos, sino también para preservar la integridad de la sociedad frente a las manipulaciones que la inteligencia artificial podría propiciar. La intervención legislativa en este ámbito no puede ser una mera opción; debe ser una obligación en la que se priorice el bienestar colectivo y la verdad en la era digital.