
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En una declaración significativa emitida desde Ginebra, una coalición de expertos de las Naciones Unidas ha pedido la derogación inmediata de las leyes de lesa majestad de Tailandia, destacando el impacto perjudicial que estas leyes tienen sobre los derechos humanos y la libre expresión en el país. Los expertos expresaron una grave preocupación por la aplicación continua de estas leyes en Tailandia para detener a activistas y defensores de los derechos humanos, instando a las autoridades tailandesas a alinear su código penal con los estándares internacionales de derechos humanos. En el centro de la crítica se encuentra el Artículo 112 del Código Penal de Tailandia, que impone severas penas, incluidas condenas de hasta 15 años de prisión, por cualquier crítica a la monarquía. Esta disposición, argumentan los expertos de la ONU, es tanto vaga como excesivamente punitiva, permitiendo al gobierno una amplia discreción para interpretar la ley, lo que ha resultado en la persecución de más de 270 individuos desde 2020. Las consecuencias han incluido, a menudo, largas penas de prisión, lo que genera alarmas sobre la naturaleza arbitraria de tales detenciones y su inconsistencia con las leyes internacionales de derechos humanos. Uno de los casos más notables es el de Arnon Nampa, un destacado abogado de derechos humanos que fue hallado culpable de lesa majestad y sedición tras pronunciar un discurso pidiendo reformas dentro de la monarquía. Su condena en diciembre de 2024 marcó la sexta bajo estas leyes, culminando en una asombrosa pena acumulativa de más de 18 años. Nampa continúa enfrentando cargos adicionales, subrayando la amenaza persistente que las leyes de lesa majestad representan para quienes desafían el statu quo en Tailandia. Los expertos de la ONU enfatizaron que, bajo el derecho internacional, los individuos tienen el derecho de criticar a los funcionarios públicos, incluida la monarquía, y de abogar pacíficamente por reformas institucionales. Este derecho fundamental está siendo socavado por la aplicación generalizada de las leyes de lesa majestad, que, argumentan, suprimen la expresión política legítima y crean un efecto disuasorio sobre la disidencia. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias ha considerado previamente que la detención de Nampa es arbitraria y una violación del derecho internacional, un sentimiento respaldado por varios organismos de derechos humanos de la ONU. Los expertos afirman que tales marcos legales no tienen cabida en una sociedad democrática y que su aplicación tiene un impacto desproporcionado en los defensores de derechos humanos, activistas sociales, periodistas y ciudadanos comunes que ejercen su derecho a la libre expresión. En sus observaciones finales, los expertos de la ONU no solo pidieron la derogación de estas draconianas leyes, sino que también exigieron una moratoria inmediata sobre cualquier nueva persecución o encarcelamiento bajo los estatutos de lesa majestad. Instaron al gobierno tailandés a adecuar su código penal a sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, enfatizando que el camino hacia una verdadera democracia radica en proteger las libertades de expresión, reunión y asociación. A medida que Tailandia enfrenta un creciente escrutinio de la comunidad internacional, la llamada a la reforma de sus leyes de lesa majestad marca un momento crucial en la lucha continua por los derechos humanos y la gobernanza democrática en el país. La firme posición de los expertos de la ONU puede servir como un punto de rally para activistas y ciudadanos por igual, continuando el impulso hacia una sociedad donde la libre expresión no solo sea tolerada, sino también abrazada.