
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La reciente campaña de Victoria Federica, sobrina del rey Felipe VI, para promocionar una conocida marca de cafés ha desatado un amplio debate en torno a la efectividad de la colaboración y la recepción pública de la influencer. A pesar de la atención mediática generada por su participación en un spot relacionado con el estreno de la segunda temporada de 'La casa del Dragón', los resultados no han sido los esperados. Según fuentes no oficiales, la campaña no ha tenido el impacto en ventas que la marca anticipaba, lo que ha llevado a una evaluación crítica sobre la rentabilidad de la inversión realizada. Victoria Federica, quien se ha convertido en un rostro conocido en las redes sociales, apareció en el anuncio con una gorra que proclamaba "La legítima heredera", un guiño provocador a la trama de la serie de HBO. Su elección de palabras y vestimenta no solo llamó la atención de los seguidores de la serie, sino que también provocó revuelo dentro del entorno real. Aunque desde la Casa Real se asegura que no hubo intención de provocar, la percepción pública no ha sido tan sencilla como esperaban. Tras la publicación del spot, las opiniones se han dividido. Por un lado, algunos críticos cuestionan su habilidad actoral y la autenticidad de su mensaje; por otro, hay quienes defienden su derecho a expresarse dentro del marco de la ficción y la promoción. Sin embargo, el eco de las redes sociales y la viralidad del contenido no se han traducido en un incremento tangible de ventas para la marca de cafés, que había puesto sus esperanzas en esta colaboración. Fuentes cercanas a la influencer aseguran que la cantidad que se cobró por la intervención, en torno a 20.000 euros, no es exorbitante en el mundo de la publicidad. Sin embargo, los resultados han sido calificados como "no lo esperado". La expectativa era que la frescura y el carisma de Victoria pudieran traducirse en un aumento inmediato en la rentabilidad de la campaña. A pesar de que la marca no considera el esfuerzo como un fracaso total, la falta de un impacto positivo en las cifras de ventas ha dejado a muchos cuestionando la estrategia de marketing. El silencio de la empresa publicitaria también ha alimentado la especulación. Hasta el momento, no han hecho declaraciones sobre la efectividad de la campaña ni han ofrecido comentarios que ayuden a entender mejor la situación. Esta falta de comunicación puede ser interpretada como una estrategia para evitar más polémicas, dado el contexto en el que se desarrolla la participación de Victoria. Por otro lado, los rumores sobre la posible tensión en la relación familiar han surgido a partir de esta campaña. La figura de don Juan Carlos I y su retorno a una relación más cercana con su hijo Felipe VI ha suscitado inquietud en el entorno del emérito. Algunos analistas sostienen que este tipo de acciones mediáticas pueden complicar aún más las dinámicas familiares, por lo que la cautela en este tipo de colaboraciones es primordial. A medida que la conversación se desarrolla, algunos ven en la gorra de Victoria un símbolo de su deseo de posicionarse dentro de un debate más amplio sobre la legitimidad y la reivindicación de su lugar en la familia real. Su frase en el anuncio, "ya sabes que no me posiciono, pero cuando lo haga, habrá señales", deja entrever una intención de jugar con la ambigüedad y la intriga, lo que podría ser atractivo para un público joven. Sin embargo, el desafío radica en que el humor y la ironía no siempre traducen a éxito comercial. La conexión entre el contenido de las redes sociales y la efectividad en ventas es un camino sinuoso y no garantiza resultados inmediatos. Es un hecho que muchas marcas han intentado utilizar a personas influyentes para incrementar su visibilidad, pero no siempre consiguen el efecto deseado. A medida que se analiza esta campaña, surgen preguntas sobre la dirección que deberían tomar futuras colaboraciones de Victoria Federica. ¿Debería seguir apostando por proyectos que jueguen con la ambigüedad o sería más prudente optar por enfoques más tradicionales? Solo el tiempo y las decisiones estratégicas de las partes involucradas determinarán cómo se desarrollará esta narrativa en el futuro. Así, el caso de Victoria Federica y su campaña de cafés se convierte en un ejemplo más de las complejidades del marketing contemporáneo, donde la imagen y la percepción juegan un papel crucial, pero donde los resultados tangibles a menudo quedan fuera de foco. Mientras tanto, la joven influencer continúa navegando en un mar de expectativas y críticas, un recorrido que no será fácil de transitar.