
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




A medida que los científicos y geólogos monitorean de cerca algunas de las amenazas geológicas más formidables del mundo, eventos recientes han generado alarmas sobre el posible despertar de supervolcanes que podrían alterar drásticamente la vida tal como la conocemos. El supervolcán de Yellowstone, ubicado en los Estados Unidos, y el supervolcán de Campi Flegrei en Italia están en el centro de estas preocupaciones, ambos han mostrado signos de actividad creciente. En Yellowstone, la aparición de un nuevo respiradero hidrotermal ha llamado la atención de los geólogos del parque. Descubierto en agosto, este respiradero, situado en la base de un antiguo flujo de lava, tiene temperaturas que alcanzan los 171 grados Fahrenheit. Si bien los sismólogos no anticipan actualmente una erupción inminente, el respiradero es indicativo de una actividad geotérmica en curso que no debe ser desestimada. Las erupciones pasadas de Yellowstone han tenido consecuencias catastróficas, y hasta una erupción a pequeña escala podría tener efectos devastadores en el entorno y la población circundantes. Mientras tanto, la situación es mucho más precaria en Campi Flegrei, un supervolcán situado cerca de Nápoles, Italia. Los recientes aumentos en la actividad sísmica han llevado a expertos como Giuseppe Mastrolorenzo a advertir que el volcán podría entrar en erupción "en cualquier momento". Este supervolcán, que cubre aproximadamente 77 millas cuadradas, representa un riesgo significativo para más de dos millones de personas que viven dentro de su zona de posible explosión. La perspectiva de una erupción, que podría liberar energía comparable a diez veces la de la catastrófica erupción que destruyó Pompeya en el año 79 d.C., es inquietante. Con una emisión de 5,500 toneladas de dióxido de carbono diarias y un aumento cinco veces mayor en las emisiones de sulfuro de hidrógeno, los signos son preocupantes. El plan de evacuación de la región, que busca reubicar a medio millón de residentes en 72 horas, es considerado demasiado optimista por algunos expertos. Las posibles ramificaciones de una erupción en Campi Flegrei van mucho más allá de la devastación local. Tal evento podría desencadenar un "invierno volcánico", resultando en cambios climáticos globales que podrían llevar a escasez de alimentos a gran escala. Esta naturaleza de alcance amplio de la actividad volcánica subraya la interconexión de los sistemas de nuestro planeta, sugiriendo que los impactos de eventos geológicos locales podrían reverberar en todo el mundo. Como si estos supervolcanes no fueran suficientes para lidiar, los informes de actividad volcánica en todo el mundo continúan en aumento. El volcán Lewotobi Laki-laki en Indonesia ha erupcionado recientemente, enviando ceniza y humo a miles de pies en la atmósfera. En Hawái, el volcán Kilauea ha reanudado su actividad explosiva, produciendo fuentes de lava que alcanzan alturas extraordinarias. Además, el Observatorio de Volcanes de Alaska ha advertido a los residentes que se preparen para una posible erupción del Monte Spurr, enfatizando la necesidad de estar alerta ante las crecientes amenazas volcánicas. Estos eventos coinciden con un aumento en la actividad sísmica en California, donde se han registrado más de 850 terremotos en solo una semana, incluido un notable sismo cerca de Malibu. Este aumento en los terremotos sirve como un recordatorio contundente de los peligros geológicos que enfrentan los residentes de la costa oeste, lo que genera preocupaciones sobre el tan anticipado "Gran Terremoto". A pesar del creciente cúmulo de evidencia que apunta a una mayor volatilidad geológica, muchos siguen sin ser conscientes o preocupados por estas amenazas. La combinación de la actividad de supervolcanes inactivos y el aumento de eventos sísmicos en varias regiones sirve como un llamado crítico a la acción. A medida que las fuerzas geológicas del planeta continúan cambiando, el momento para la preparación es ahora. El riesgo no es solo local; es global, y las ramificaciones de estos fenómenos naturales podrían desafiar nuestra forma de vida de maneras para las cuales aún no estamos preparados.