
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un desarrollo preocupante tanto para residentes como para turistas, el Volcán Poás de Costa Rica está exhibiendo signos de actividad sísmica y volcánica incrementada, lo que ha llevado a la emisión de alertas por parte del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI). El vulcanólogo Geoffroy Avard ha levantado alarmas sobre el estado actual del volcán, destacando que las condiciones actuales reflejan aquellas observadas antes de la erupción que ocurrió el 5 de enero de 2023, pero con una actividad significativamente mayor. En las últimas 24 horas, el Volcán Poás ha experimentado más de 200 terremotos de alta frecuencia, un aumento notable que Avard describe como "doble" en comparación con los eventos sísmicos que llevaron a la erupción anterior. Este aumento en los temblores no es simplemente un número; significa una posible escalada en la inestabilidad volcánica que podría tener serias implicaciones para quienes se encuentran en las cercanías. El reciente fortalecimiento de estos temblores subraya aún más la urgencia de la situación. Además, las encuestas de OVSICORI indican un levantamiento moderado del suelo cerca del cráter y la cumbre, marcando el mayor cambio geológico desde que comenzó el ciclo eruptivo actual en diciembre de 2024. Este movimiento del suelo, junto con un preocupante aumento en los niveles de dióxido de azufre detectados por una estación MultiGAS, sugiere una creciente amenaza de una erupción inminente. La emisión de dióxido de azufre alcanzó un pico de 691 toneladas por día el 18 de marzo, un aumento abrupto con respecto a principios de mes, corroborado por datos satelitales que muestran picos recientes en los niveles atmosféricos de dióxido de azufre. Agravando la situación está el lago hipácido en la cumbre del volcán, que se está reduciendo rápidamente. Aunque erupciones anteriores y la lluvia posterior elevaron brevemente el nivel del lago, este ha caído drásticamente desde entonces. Los expertos indican que el volumen reducido del lago y su química alterada significan que ya no puede atrapar de manera efectiva los gases magmáticos y el calor, lo que podría señalar aún más una erupción inminente. Actualmente, el Volcán Poás se encuentra en nivel de cautela 3 de un posible 4, un estatus que enfatiza la necesidad de aumentar la conciencia y la preparación entre las comunidades locales y los visitantes del parque. Con el potencial de erupciones que podrían amenazar vidas y propiedades, Avard está instando tanto a las autoridades como a los residentes a permanecer vigilantes ante esta actividad volcánica en aumento. A medida que la situación se desarrolla, se aconseja al público que se mantenga informado a través de canales oficiales y que preste atención a cualquier alerta o aviso emitido por OVSICORI. Las vistas impresionantes y la biodiversidad única del Parque Nacional Volcán Poás son atractivos significativos para los turistas, pero la seguridad debe seguir siendo la prioridad mientras los científicos monitorean de cerca la actividad del volcán.