Cerebro antiguo se convierte en vidrio: víctima de Vesuvio revela secretos de la erupción catastrófica.

Cerebro antiguo se convierte en vidrio: víctima de Vesuvio revela secretos de la erupción catastrófica.

Un estudio revela que el cerebro de una víctima se convirtió en vidrio durante la erupción del Vesubio, ofreciendo información sobre desastres antiguos y la planificación de seguridad moderna.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En una notable combinación de arqueología y ciencia, un estudio ha revelado la asombrosa transformación del cerebro de una víctima en una sustancia similar al vidrio tras la catastrófica erupción del Monte Vesubio en el 79 d.C. El joven, ahora conocido como el Guardián de Herculano, fue encontrado entre los restos de la antigua ciudad romana, acostado boca abajo en una cama de madera en una pequeña habitación cerca del Salón de los Augustales. Las circunstancias de su muerte, junto con los hallazgos peculiares asociados a sus restos, ofrecen una visión única de los trágicos eventos que se desarrollaron durante el desastre volcánico. La erupción del Vesubio desató un torrente de ceniza y flujos piroclásticos que abrumaron a Herculano, dejando atrás una cápsula del tiempo de la vida de hace dos mil años. Entre los artefactos descubiertos en la ciudad había objetos cotidianos como rollos de papiro, pan y muebles, todos preservados bajo capas de depósitos volcánicos. Sin embargo, los restos del Guardián se destacaron por una razón inesperada: su cerebro y médula espinal contenían diminutos fragmentos de vidrio negro, un fenómeno que los científicos han relacionado ahora con un proceso llamado vitrificación. Investigaciones recientes publicadas en *Nature Scientific Reports* proporcionan información sobre cómo ocurrió esta transformación. El autor principal del estudio, el Dr. Guido Giordano, explicó que el cerebro de la víctima probablemente sufrió vitrificación debido a un temprano ingreso de una nube de ceniza diluida que descendió sobre Herculano, elevando las temperaturas por encima de los 510 °C. Este calentamiento rápido habría hecho que el joven—y potencialmente otros—sucumbieran instantáneamente a las condiciones letales. Curiosamente, este escenario específico permitió la preservación de ciertos tejidos cerebrales, que luego se enfriaron lo suficientemente rápido como para transformarse en vidrio antes de ser sepultados bajo los posteriores escombros volcánicos. El proceso de vitrificación, que típicamente ocurre en condiciones controladas en la fabricación de vidrio, rara vez se documenta en restos humanos. Anteriormente, cuando se ha encontrado tejido cerebral en contextos arqueológicos, a menudo se encuentra en un estado saponificado—una transformación en una sustancia similar al jabón debido al calor. En contraste, el cerebro del Guardián mantuvo su identidad de una manera más asombrosa, preservando no solo fragmentos de material orgánico, sino también las estructuras mismas de las neuronas. Utilizando técnicas de imagen avanzadas, los investigadores confirmaron que el material vidrioso encontrado en el cráneo del Guardián estaba compuesto efectivamente de tejido cerebral orgánico. Los fragmentos, que se asemejan al obsidiana, exhiben una forma única y bordes afilados, careciendo de la estructura cristalina típica de otros minerales volcánicos. Esta preservación ha abierto un nuevo capítulo en la comprensión de los efectos del calor intenso en materiales biológicos. El Dr. Robert Mann, un antropólogo forense con amplia experiencia en el examen de restos humanos, subrayó la importancia de este hallazgo en contextos arqueológicos y forenses más amplios. Enfatizó que, si bien la evidencia que apoya el proceso de vitrificación es convincente, es crucial mantenerse abierto a nuevas interpretaciones y posibilidades a medida que avanza la investigación. Las implicaciones de este estudio se extienden más allá de los ámbitos de la ciencia y la historia. Giordano señaló que la investigación podría informar la planificación de emergencias para comunidades modernas que viven a la sombra de volcanes activos, como los tres millones de residentes cerca de Nápoles. Al comprender las condiciones que permitieron la supervivencia segura de algunos individuos durante el desastre de Herculano, se podrían desarrollar estrategias contemporáneas para mejorar los diseños de refugios contra amenazas volcánicas. En última instancia, la historia del Guardián de Herculano no solo sirve como un testimonio del pasado, sino también como una lección vital para las generaciones presentes y futuras sobre los riesgos potenciales que plantean los desastres naturales. A medida que continuamos desentrañando los misterios de nuestros antiguos predecesores, también debemos esforzarnos para garantizar que tales tragedias no se repitan.

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