El buque de investigación revela los secretos de los deslizamientos submarinos que amenazan la costa de Nueva Zelanda.

El buque de investigación revela los secretos de los deslizamientos submarinos que amenazan la costa de Nueva Zelanda.

Un equipo de investigación alemán a bordo del RV Sonne estudia deslizamientos submarinos cerca de Nueva Zelanda, con el objetivo de comprender los riesgos de tsunamis y mejorar la seguridad costera.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro

En un estudio innovador, un equipo a bordo del buque de investigación alemán RV Sonne se está adentrando en los misterios de los deslizamientos submarinos que representan un riesgo significativo de tsunami para la costa de Nueva Zelanda. La investigación tiene como objetivo mejorar la comprensión de estos eventos geológicos, que tienen el potencial de desencadenar tsunamis devastadores y amenazar a las comunidades costeras. La misión emplea tecnología de vanguardia, incluyendo sonar de múltiples haces y encuestas sísmicas de penetración profunda, para crear mapas detallados del fondo marino. El geofísico computacional de GNS Science, Christof Mueller, describió esta innovadora técnica de mapeo como similar a un "escáner CAT de la Tierra", lo que permite a los investigadores mirar debajo de la superficie del océano y analizar núcleos de sedimento. Estos núcleos son vitales para determinar la resistencia mecánica de los sedimentos y las rocas, y cómo reaccionan durante la actividad sísmica. El Dr. Joerg Mountjoy, una figura clave en el estudio, explicó los desafíos que presentan los profundos cañones del fondo marino, donde la profundidad, la falta de luz, las bajas temperaturas y las altas presiones complican los esfuerzos de exploración. Los investigadores se centran en descubrir los factores que conducen a deslizamientos submarinos, como su formación, ocurrencias históricas, frecuencia y la magnitud de los eventos capaces de generar olas de tsunami. Curiosamente, las dos áreas de estudio elegidas para esta investigación están a menos de 200 kilómetros de distancia, pero muestran marcadas diferencias geológicas. El Cañón Palliser, ubicado al sur del Cabo Palliser en Wairarapa, se caracteriza por un paisaje rocoso que produce terremotos con regularidad. En contraste, el Cañón Pegasus, al noreste de la Península de Banks, está compuesto por sedimentos más suaves y es conocido por experimentar menos eventos sísmicos. Esta yuxtaposición permite comparaciones directas para comprender mejor los desencadenantes detrás de estos deslizamientos. Mountjoy enfatizó la gran escala de algunos de estos deslizamientos submarinos, afirmando que pueden superar los 5 kilómetros cúbicos en volumen y potencialmente generar olas de tsunami que alcancen alturas de hasta 5 metros. A pesar de los riesgos conocidos, las causas precisas y la frecuencia de estos eventos catastróficos siguen siendo esquivas, presentando un desafío científico significativo. Además de estudiar los paisajes submarinos de Nueva Zelanda, el equipo de GNS está colaborando con científicos japoneses en dos proyectos importantes centrados en peligros naturales. Una de estas iniciativas tiene como objetivo escanear en 3D una parte de la Fosa de Japón, la región que desató el devastador terremoto de magnitud 9.0 y tsunami de 2011. Los conocimientos obtenidos de este análisis podrían proporcionar datos esenciales para comprender el Margen de Subducción Hikurangi, la mayor fuente de riesgo de terremotos y tsunamis en Nueva Zelanda. El geofísico de GNS, Dan Bassett, reconoció las incertidumbres que rodean la zona de subducción de Hikurangi, donde los registros históricos indican una falta de grandes terremotos. Esta laguna en el conocimiento complica las predicciones sobre la magnitud y ubicación de posibles futuros terremotos, así como la escala e impacto de los eventos de tsunami resultantes. Las estimaciones actuales sugieren que hay una posibilidad de una entre cuatro de que ocurra un evento sísmico de 8.0 en los próximos 50 años. A medida que avanza la investigación, la colaboración entre Nueva Zelanda y Japón subraya la importancia de unir recursos y conocimientos para abordar los complejos desafíos que plantean los peligros naturales. Los hallazgos de este estudio prometen no solo mejorar nuestra comprensión de los deslizamientos submarinos y los tsunamis, sino también mejorar las medidas de preparación para salvaguardar a las poblaciones costeras vulnerables contra estas amenazas formidables.

Ver todo

Lo último en El mundo