
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un preocupante giro de los acontecimientos, Tayikistán experimentó un terremoto de magnitud 4.3 el 3 de marzo de 2025, a las 14:34 IST. El temblor, que se produjo a una profundidad superficial de solo 10 kilómetros, fue confirmado por el Centro Nacional de Sismología (NCS). Esta actividad sísmica se suma a las preocupaciones existentes sobre la inestabilidad geológica de la región, especialmente porque sigue a otro terremoto de la misma magnitud que ocurrió la noche anterior. Según el NCS, el terremoto anterior tuvo lugar el 2 de marzo de 2025, a las 23:37 IST, pero a una profundidad significativamente mayor de 92 kilómetros. Aunque se localizó más lejos de la superficie, el momento de estos dos incidentes genera alarmas tanto para los residentes como para las autoridades, sugiriendo la posibilidad de réplicas que podrían desafiar aún más la infraestructura y la seguridad del país. Tayikistán, una nación montañosa, es particularmente susceptible a una variedad de desastres naturales, incluidos terremotos, inundaciones y deslizamientos de tierra. La diversa topografía del país lo coloca entre las regiones más vulnerables del mundo, especialmente frente al cambio climático. Notablemente, el Portal de Conocimiento sobre Cambio Climático del Banco Mundial advierte que hasta el 30 por ciento de los glaciares del país podrían desaparecer para 2050, exacerbando las crisis ambientales en curso y amenazando los recursos hídricos esenciales para la irrigación y la energía hidroeléctrica. Los desafíos geográficos y climáticos que enfrenta Tayikistán se ven agravados por su estatus como uno de los países más aislados del mundo. La interacción de deslizamientos de tierra, inundaciones y otros desastres a menudo deja rutas de transporte cruciales intransitables, aislando a las comunidades y dejándolas vulnerables. Además, más del 60 por ciento de la nación se encuentra en zonas de alto riesgo sísmico, lo que crea una amenaza continua de terremotos significativos. El efecto acumulativo de estos desafíos ha llevado a una infraestructura deteriorada, ya que muchas estructuras están mal mantenidas y mal preparadas para los impactos de los frecuentes desastres naturales. La Instalación Global para la Reducción y Recuperación de Desastres enfatiza la necesidad de un enfoque integrado que combine información sobre peligros y proyecciones de cambio climático con conocimientos locales. Esta estrategia es fundamental para diseñar y rehabilitar infraestructuras que puedan resistir las presiones de los desastres naturales, mejorando así la resiliencia de las comunidades a lo largo del tiempo. A medida que Tayikistán navega a través de este último evento sísmico, la importancia de prepararse y mitigar los riesgos asociados tanto con el cambio climático como con la inestabilidad geológica se hace cada vez más evidente. La capacidad de la nación para responder de manera efectiva a tales desafíos será crucial para garantizar la seguridad y sostenibilidad de sus comunidades.