
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El mundo del fútbol está a punto de experimentar otro cambio significativo, ya que la Junta de la Asociación Internacional de Fútbol (IFAB) promulga una nueva regla destinada a frenar el tiempo perdido por parte de los porteros. Esta medida, que entrará en vigor en la próxima Copa del Mundo de Clubes en junio, introduce una ley de cuenta regresiva que promete transformar la dinámica del juego, especialmente en cómo los porteros gestionan su tiempo cuando tienen la posesión del balón. Históricamente, el papel del portero ha evolucionado drásticamente, desde cuando cualquier jugador podía manejar el balón hasta las limitaciones específicas que vemos hoy. Con la introducción de esta nueva regla, que estipula que un portero puede sostener el balón por un máximo de ocho segundos antes de que se otorgue un tiro de esquina al equipo contrario, las apuestas se elevan. La intención es clara: eliminar la frustración que a menudo acompaña a las tácticas de pérdida de tiempo, especialmente cuando un equipo se aferra a una ventaja. Si bien la aplicación de esta regla de ocho segundos busca simplificar el mecanismo de castigo para los árbitros, sus implicaciones prácticas merecen ser examinadas. Los porteros, que a menudo exhiben un estilo teatral al retrasar el juego, ahora se encontrarán en una posición donde deben actuar rápidamente. Pruebas realizadas en ligas juveniles de Inglaterra e Italia han mostrado que, cuando se les da una cuenta regresiva visual, los porteros tienden a soltar el balón en un plazo de cinco segundos en una gran mayoría de los casos. Este ajuste rápido indica que la posibilidad de un tiro de esquina puede servir como un fuerte disuasivo contra la pérdida de tiempo. Además, la Premier League ha estado viendo un aumento en las tarjetas amarillas por pérdida de tiempo entre los porteros, con esta temporada en camino de romper récords anteriores. Esta tendencia subraya la urgencia de la situación y la necesidad del cambio de regla. Si los porteros ya no pueden permitirse tomarse su tiempo, el público puede esperar un juego más dinámico, con transiciones más rápidas y, potencialmente, jugadas ofensivas más emocionantes. Sin embargo, este cambio no está exento de desafíos. La implementación de la regla dependerá en gran medida de la discreción de los árbitros, lo que hace que la aplicación consistente sea crucial. Tanto los aficionados como los jugadores pueden encontrar frustrante si la aplicación de la regla varía de un partido a otro, especialmente si un tiro de esquina en los últimos minutos conduce a un gol simplemente porque se consideró que un portero se había retrasado demasiado. El elemento humano en la arbitraje significa que seguramente habrá discrepancias en la forma en que se observa la cuenta regresiva. Como ocurre con cualquier nueva regulación en el fútbol, existe el potencial de adaptación. Los porteros pueden experimentar con sus tácticas, eligiendo sostener el balón hasta el último segundo o intentando crear espacio para un tiro bajo presión de tiempo. Esto podría dar lugar a nuevas estrategias emocionantes, a medida que los equipos ajusten sus formaciones y posicionamientos para explotar las limitaciones de tiempo impuestas por la nueva regla. Si bien el objetivo es mantener el balón en juego y mejorar el flujo del partido, los verdaderos efectos de este cambio de regla solo se conocerán una vez que se ponga en práctica. La comunidad futbolística se queda reflexionando sobre cómo esta cuenta regresiva alterará los partidos y si realmente promoverá un estilo de juego más atractivo. A medida que nos acercamos a la Copa del Mundo de Clubes, todas las miradas estarán, sin duda, puestas en los porteros para ver si pueden adaptarse a las crecientes presiones de la nueva ley de cuenta regresiva.