
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




A medida que el cambio climático se intensifica, desastres naturales como huracanes, inundaciones y tsunamis representan una amenaza constante para millones de personas que viven en regiones costeras vulnerables. Ante estos peligros, científicos y tecnólogos están recurriendo cada vez más a la inteligencia artificial (IA) como un medio para mejorar las estrategias de predicción y prevención. Tradicionalmente, la previsión de los caprichos de la naturaleza se ha basado en modelos computacionales pesados que se ejecutan en supercomputadoras, que pueden tardar horas en procesar simulaciones complejas de corrientes oceánicas y patrones climáticos. Este retraso puede obstaculizar significativamente los esfuerzos de evacuación y la respuesta de emergencia. Sin embargo, los avances en IA ofrecen una alternativa prometedora. Al aprovechar redes neuronales que aprenden patrones a partir de datos históricos, la IA puede generar pronósticos a velocidades notables, lo que permite a los equipos de rescate y a las autoridades locales actuar de manera rápida y efectiva. En Florida, el profesor Zhe Jiang y su equipo están a la vanguardia de esta revolución de la IA, desarrollando modelos de aprendizaje automático que simulan los movimientos oceánicos de manera más eficiente que nunca. Su enfoque no solo acelera el proceso de pronóstico, sino que también consume considerablemente menos energía, lo cual es un factor crucial al considerar el impacto ambiental de tales tecnologías. Los resultados de sus pruebas indican que las advertencias podrían difundirse muchas veces más rápido de lo que permiten los sistemas actuales, lo que podría salvar vidas facilitando evacuaciones y medidas de preparación oportunas. La naturaleza impredecible de las aguas oceánicas, especialmente cuando eventos sísmicos desencadenan tsunamis, presenta un desafío aún mayor. En este ámbito, investigadores como Usama Kadri de la Universidad de Cardiff están explorando formas innovadoras de aprovechar señales acústicas del fondo marino. Estas ondas sonoras pueden proporcionar indicadores tempranos de disturbios submarinos, lo que permite emitir alertas de tsunamis en cuestión de segundos después de un terremoto. Al utilizar un sistema de aprendizaje automático integrado con un marco matemático, Kadri busca refinar tanto las capacidades de detección como las predictivas para eventos de tsunamis, mejorando así la preparación global. Un obstáculo importante en la ciencia de tsunamis siempre ha sido la ocurrencia esporádica de terremotos grandes, lo que dificulta la recolección de datos en tiempo real. Para abordar esto, el equipo de Kadri está sintetizando lecturas reales con datos simulados para mejorar continuamente la precisión de sus algoritmos. Al combinar esta detección basada en audio con métodos establecidos, como estaciones sísmicas y mediciones de boyas, esperan fortalecer la fiabilidad de las alertas de tsunamis, algo esencial para comunidades que pueden ser comprensiblemente reacias a confiar en alertas rápidas tras haber experimentado falsas alarmas. Mientras que los huracanes pueden causar estragos en áreas urbanas, llevando a caídas de líneas eléctricas y carreteras bloqueadas, la IA también puede ayudar en la respuesta a desastres. Al analizar imágenes satelitales en casi tiempo real, los algoritmos de aprendizaje automático pueden identificar zonas inundadas y evaluar la gravedad de los daños. Esta capacidad es crucial cuando los socorristas deben tomar decisiones rápidas sobre dónde desplegar recursos, como helicópteros o equipos en tierra, especialmente tras una tormenta importante. Los drones han surgido como una herramienta vital en la ayuda humanitaria, entregando suministros esenciales a áreas aisladas durante inundaciones. Los científicos ahora están experimentando con drones impulsados por IA que pueden navegar de forma autónoma en entornos peligrosos, acelerando así la distribución de medicinas y alimentos a quienes los necesitan. Además, en emergencias médicas, estos sistemas pueden analizar la capacidad hospitalaria y el flujo de pacientes, asegurando que las ambulancias se desvíen de rutas congestionadas, optimizando así los esfuerzos de respuesta de emergencia. Curiosamente, algunos investigadores también están estudiando el impacto psicológico del trauma repetido causado por desastres naturales. Al utilizar IA para evaluar los niveles de estrés dentro de las comunidades, los profesionales de la salud mental pueden asignar mejor los recursos a las áreas que más necesitan apoyo. La pandemia de COVID-19 ha subrayado aún más el potencial de la IA en la gestión de crisis, demostrando sus capacidades en la distribución de vacunas y el seguimiento de infecciones. Las experiencias adquiridas han alentado a las agencias a explorar enfoques similares basados en datos para responder a desastres naturales, mostrando el potencial de la IA para desempeñar un papel crítico en la salvación de vidas. A pesar de su promesa, es fundamental reconocer que la IA no es una panacea. La tecnología es vulnerable a fallos: cortes de energía pueden interrumpir las operaciones y los sensores pueden fallar, comprometiendo la efectividad de los sistemas impulsados por IA en momentos críticos. Además, la fiabilidad de las predicciones está ligada a datos históricos, lo que significa que eventos raros pero catastróficos pueden no encajar en patrones establecidos, lo que lleva a inexactitudes. La confianza es otra preocupación significativa. Si un sistema de IA emite una advertencia falsa, las comunidades pueden volverse escépticas ante alertas futuras, socavando todo el propósito de los sistemas de notificación rápida. Además, los altos costos asociados con la implementación de tecnologías avanzadas pueden ser prohibitivos para las regiones propensas a desastres, lo que resalta la necesidad de una distribución equitativa de recursos. A la luz de estos desafíos, los expertos consideran que la integración de la IA con métodos tradicionales es esencial. La mejora continua, un enfoque de métodos mixtos y sistemas de respaldo robustos pueden aumentar la fiabilidad y asegurar que las comunidades estén mejor preparadas para las fuerzas impredecibles de la naturaleza. Si bien la IA puede no ser una solución mágica, su capacidad para procesar vastos conjuntos de datos rápidamente la convierte en un valioso aliado en la lucha continua contra los desastres naturales.