
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Las escuelas de la pintoresca isla de Santorini, en Grecia, están cerrando sus puertas como medida de precaución tras un fin de semana marcado por una serie de terremotos que han sacudido no solo la isla, sino también regiones cercanas. Las autoridades tomaron la decisión de suspender las clases y establecer tiendas de campaña temporales en los campos de fútbol para proporcionar refugio y apoyo a los afectados. Según el Observatorio Nacional de Atenas, Santorini y las islas circundantes, como Amorgos, han experimentado un asombroso total de 300 temblores desde el viernes, algunos de los cuales alcanzaron magnitudes de hasta 5 en la escala de Richter. Si bien Grecia está acostumbrada a la actividad sísmica diaria debido a su ubicación geográfica en varias fallas, este reciente aumento representa el incremento más significativo observado en la zona desde 2012. Históricamente, Santorini es conocida por su actividad volcánica, notablemente por la catastrófica erupción que ocurrió hace aproximadamente 3,600 años, la cual provocó un devastador tsunami que impactó la isla vecina de Creta. Sin embargo, los científicos han tranquilizado al público, afirmando que los terremotos actuales se deben a movimientos tectónicos en lugar de presiones volcánicas. Efthymios Lekkas, presidente de la Organización de Planificación y Protección de Terremotos de Grecia, confirmó que no hay un vínculo directo entre los recientes eventos sísmicos y alguna actividad volcánica. Los recuerdos de un terremoto de magnitud 7 que golpeó en 1956, reclamando 50 vidas y causando daños extensos, aún perduran en la mente de muchos locales. No obstante, los expertos no anticipan que la situación actual escale a tales extremos. Lekkas expresó confianza en que, aunque los temblores pueden continuar durante semanas, la probabilidad de un terremoto que supere la magnitud 6 es mínima. A la luz de estos acontecimientos, las autoridades han aconsejado a visitantes y residentes por igual que eviten grandes reuniones en interiores y se mantengan alejados de acantilados específicos conocidos por su inestabilidad. Muchos turistas, sintiéndose inquietos ante los temblores, han optado por abandonar la isla, aunque el propietario de una tienda local, George Halaris, destacó que los residentes permanentes se mantienen en gran medida tranquilos. “Estamos en alerta, pero no entramos en pánico”, dijo, enfatizando la diferencia en la percepción entre los lugareños de larga data y los visitantes. A medida que continúan los preparativos para garantizar la seguridad de los aproximadamente 20,000 residentes de la isla y de los millones de turistas que la visitan anualmente, la comunidad se mantiene resiliente. La rápida respuesta de las autoridades y las medidas proactivas tomadas subrayan la importancia de la preparación en tales regiones propensas a terremotos, con el objetivo de salvaguardar vidas y propiedades mientras se mantiene la economía dependiente del turismo de la isla.