Resiliencia del Mercado de Viviendas: Desmitificando Mitos sobre el Cambio Climático y el Alarmismo Financiero

Resiliencia del Mercado de Viviendas: Desmitificando Mitos sobre el Cambio Climático y el Alarmismo Financiero

CNBC advierte sobre un colapso del mercado de la vivienda de 1.5 billones de dólares debido al cambio climático, pero los datos sugieren que los valores de las propiedades se mantienen estables y resilientes.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En un artículo reciente, CNBC afirmó que el mercado de la vivienda en EE. UU. se enfrenta a un posible colapso, estimando pérdidas que podrían alcanzar casi 1.5 billones de dólares debido a los impactos del cambio climático. El informe, escrito por Diana Olick, se basa en gran medida en pronósticos de empresas de riesgo climático como First Street y DeltaTerra Capital, que proyectan que la mayoría de las viviendas en EE. UU. podrían ver una disminución en su valor debido al aumento de los costos relacionados con el clima. Sin embargo, un examen más profundo de los datos y las tendencias que rodean estas afirmaciones revela una historia diferente, una que contradice la narrativa alarmante presentada por el gigante de las noticias financieras. El artículo de Olick comienza haciendo referencia a recientes incendios forestales catastróficos en Los Ángeles, sugiriendo una correlación directa entre estos eventos y el cambio climático. Tales afirmaciones han sido recibidas con escepticismo, ya que análisis previos han desacreditado la noción de que el cambio climático es la fuerza impulsora detrás de estos desastres naturales. De hecho, los datos muestran que los incidentes de clima extremo—incendios forestales, huracanes e inundaciones—no han demostrado una tendencia ascendente consistente ni en frecuencia ni en severidad. Informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) indican que los patrones recientes son, o bien estables o en declive, contradiciendo la narrativa de que el cambio climático está empeorando sistemáticamente estos incidentes. El informe también pinta un panorama sombrío para las propiedades en estados costeros conocidos por su actividad huracanada, afirmando que las casas en regiones como Florida, Luisiana y Texas podrían ver caer sus valores. Sin embargo, esta afirmación no se alinea con las realidades del mercado. En lugar de disminuir, los valores de las propiedades en estas áreas han experimentado un crecimiento robusto en los últimos años. A medida que más personas se mudan a regiones propensas a desastres, el mercado de la vivienda en estos lugares se mantiene resiliente, sugiriendo que los temores respecto al cambio climático y los valores de propiedad están exagerados. Además, aunque las pérdidas por seguros relacionadas con desastres naturales han aumentado, esta tendencia puede atribuirse en gran medida al creciente número de propiedades aseguradas en áreas vulnerables a tales eventos. A medida que las poblaciones crecen en estas regiones, también lo hacen las posibles pérdidas, pero esto no equivale a una disminución en la deseabilidad o el valor de las propiedades. De hecho, los datos del último siglo indican que las pérdidas por desastres naturales como porcentaje del PIB han disminuido significativamente, socavando aún más la noción de que el mercado de la vivienda está bajo una amenaza inminente de riesgos inducidos por el clima. El papel de las empresas financieras detrás de estos pronósticos alarmantes no puede ser pasado por alto. Tanto First Street como DeltaTerra Capital tienen mucho que ganar financieramente de una narrativa que vincula el cambio climático con el riesgo financiero, ya que sus modelos de negocio se basan en crear y mantener una percepción de peligros relacionados con el clima. Sus análisis a menudo carecen de un examen exhaustivo de los datos reales, enfocándose en generar miedo para impulsar la demanda de sus servicios. A medida que los medios continúan amplificando estas afirmaciones, es esencial examinar la información que se presenta. El periodismo responsable debe basarse en datos verificables, en lugar de pronósticos especulativos que sirvan a los intereses de empresas específicas. La realidad es que, si bien el cambio climático plantea desafíos genuinos, su impacto en el mercado de la vivienda no refleja los escenarios catastróficos sugeridos por algunos analistas. Los inversores y las partes interesadas en el mercado de la vivienda deben prestar atención a la evidencia que respalda una perspectiva más estable. El crecimiento continuo en los valores de las propiedades y la ausencia de un aumento tangible en los eventos climáticos extremos indican que la narrativa de un colapso del mercado de la vivienda impulsado por el cambio climático es más ficción que realidad. En lugar de sucumbir a temores infundados, es prudente que individuos e instituciones se concentren en los riesgos reales presentes en el panorama económico y geopolítico actual.

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