
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Un terremoto de magnitud 5.1 sacudió la Bahía de Bengala en la madrugada del martes, reverberando a través de Kolkata y diversas regiones de Bengala Occidental. Ocurrió a las 6:10 AM IST, y los temblores provocaron una breve ola de pánico entre los residentes, aunque las autoridades informan que no hubo víctimas ni daños inmediatos. Según el Centro Nacional de Sismología (NCS), el epicentro del terremoto se localizó cerca de Puri, Odisha, a una profundidad de 91 kilómetros. Las coordenadas del evento se registraron en latitud 19.52 N y longitud 88.55 E. A medida que se difundía la noticia del sismo, muchos residentes recurrieron a las redes sociales para compartir sus experiencias, y el hashtag relacionado con el terremoto se convirtió en tendencia brevemente mientras las personas se preocupaban por la seguridad de los demás. Esta actividad sísmica sirve como un recordatorio inquietante del catastrófico terremoto y tsunami del Océano Índico de 2004, que cobró la vida de más de 230,000 personas en múltiples naciones, incluyendo India, Sri Lanka, las Maldivas, Tailandia e Indonesia. El desastre de 2004, uno de los más mortales en la historia registrada, desató un enorme tsunami provocado por un terremoto submarino que tuvo una magnitud de entre 9.1 y 9.3. Conocido como el Tsunami del Día de San Esteban, los temblores de este evento catastrófico fueron tan intensos que hicieron vibrar todo el planeta. Las estimaciones geológicas lo sitúan como el tercer terremoto más grande jamás registrado, resultando en réplicas que se sintieron tan lejos como Alaska. Las comunidades costeras alrededor del Océano Índico fueron devastadas, siendo Indonesia particularmente afectada debido a su vulnerabilidad geográfica, situada entre el Anillo de Fuego del Pacífico y la Cordillera Alpina. Tras el tsunami de 2004, se produjo una respuesta humanitaria global sin precedentes, con más de 14 mil millones de dólares en ayuda movilizados para apoyar los esfuerzos de recuperación. El desastre no solo subrayó la vulnerabilidad de las regiones costeras ante calamidades naturales, sino que también destacó la importancia de la solidaridad internacional en tiempos de crisis. Si bien el reciente terremoto ha suscitado preocupación, es esencial recordar las lecciones aprendidas de desastres pasados. La preparación aumentada, los sistemas de alerta temprana y la resiliencia comunitaria son cruciales para mitigar el impacto de futuros eventos sísmicos. A medida que los residentes de Kolkata y Bengala Occidental regresan a sus rutinas diarias, la memoria de 2004 perdura, sirviendo tanto como un recordatorio del poder de la naturaleza como un llamado a mantenerse vigilantes.