
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Los residentes de la costa suroeste de Columbia Británica experimentaron un recordatorio impactante de la actividad sísmica de la región el viernes, cuando un terremoto de magnitud 5.4 golpeó cerca de Sechelt, sacudiendo comunidades tan lejanas como el Metro de Vancouver y Victoria. El temblor, que ocurrió a la 1:26 p.m. hora local, fue inicialmente reportado con una magnitud de 5.1, pero luego fue actualizado por Recursos Naturales de Canadá. Ubicado aproximadamente a 24 kilómetros al norte-noreste de Sechelt y a una profundidad superficial de alrededor de un kilómetro, el temblor no causó daños reportados. En medio de la repentina conmoción, muchos residentes describieron el evento como un "gran estruendo". Karen Weissenborn, que estaba trabajando en una tienda de regalos cerca del epicentro, relató que la experiencia inicialmente se sintió como si un camión chocara contra el edificio. Brynn Campbell, una empleada de una tienda de ropa en Sechelt, expresó sentimientos similares, confundiendo el terremoto con ruido de construcción hasta que se dio cuenta de que realmente era un temblor. Afortunadamente, ambos negocios reportaron que no hubo daños significativos. Aunque el temblor se sintió a grandes distancias, incluso llegando a Prince George, aproximadamente a 800 kilómetros de distancia, el Centro Nacional de Advertencia de Tsunamis de EE. UU. confirmó que no había riesgo de tsunami asociado con este evento sísmico. En un giro algo tranquilizador, el sistema de Advertencia Temprana de Terremotos de la provincia no emitió alertas generalizadas, lo que indica que las sacudidas se esperaban principalmente cerca del epicentro. Expertos de Recursos Naturales de Canadá enfatizaron la importancia de este temblor como un "llamado de atención" para la región, que ha sido considerada "atrasada" para un terremoto más grande. Taimi Mulder, una sismóloga, instó a los residentes a prepararse mentalmente para la posibilidad de un terremoto significativo, subrayando la necesidad de entender qué acciones tomar durante tal evento, específicamente la técnica de "agacharse, cubrirse y aferrarse". El último gran terremoto en la zona, un evento de magnitud 7.3, ocurrió en 1946, lo que hace que la vulnerabilidad de la región sea aún más urgente. Los sismólogos canadienses señalaron que, aunque el terremoto del viernes fue alarmante, los terremotos superficiales a menudo pueden llevar a réplicas en los días siguientes. John Cassidy notó el potencial de que estas réplicas se sientan, aunque no pudo confirmar su probabilidad o magnitud. En términos prácticos, BC Ferries anunció un aviso de viaje para las terminales de Horseshoe Bay y Langdale para realizar inspecciones de su infraestructura, dada la proximidad de Langdale al epicentro del terremoto. Además, la Ciudad de Vancouver inició una "respuesta de Nivel 1", que implica evaluaciones inmediatas de la seguridad de los puentes por parte de ingenieros de la ciudad para garantizar la seguridad pública. Miles de residentes reportaron haber sentido los temblores, siendo la mayoría quienes describieron la sacudida como leve a moderada en intensidad. Paralelamente, E-Comm, el proveedor del servicio 911 para la provincia, recordó al público que su línea de emergencia está reservada para asuntos urgentes, instando a las personas a no inundar el sistema con llamadas no urgentes relacionadas con el terremoto. El temblor se produce tras varios sismos menores que han sacudido la región recientemente, incluyendo un terremoto de magnitud 3.8 frente a la costa sur de la Isla de Vancouver. A medida que los residentes de Columbia Británica reflexionan sobre los eventos del viernes, los expertos continúan destacando la necesidad de preparación y conciencia en una región que sigue siendo un punto caliente de actividad sísmica.