
Juan Brignardello Vela
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El empate sin goles entre el Bayer Leverkusen y el Bayern Múnich en el BayArena fue un microcosmos de la carrera por el título de la Bundesliga, subrayando la dicotomía que ha definido durante mucho tiempo el fútbol alemán. Para el Leverkusen, el partido fue un frustrante ejercicio de dominio y, a la vez, de futilidad; controlaron gran parte del juego y crearon varias oportunidades, solo para abandonar el campo con la cabeza gacha al no poder convertir su superioridad en goles. La inminente sensación de resignación entre los jugadores del Leverkusen era palpable, ya que reconocían que la ventaja de ocho puntos del Bayern en la cima de la tabla, preservada por el empate del sábado, se siente insuperable. A pesar de su impresionante forma esta temporada, el Leverkusen se encuentra en una situación familiar. Solo han perdido una vez en la liga, una derrota ante el Mainz, sin embargo, su incapacidad para convertir ventajas en victorias contra equipos como el Leipzig y el Bochum les ha costado caro. Si hubieran logrado asegurar incluso algunos de esos puntos, la carrera por el título podría verse diferente hoy. En cambio, permanecen a ocho puntos de distancia mientras el Bayern Múnich se prepara para otra carrera por el campeonato, con el objetivo de conseguir su duodécimo título en 13 años. El partido marcó un momento significativo para el Bayern, que por primera vez en 15 años no logró registrar un solo tiro a puerta en un partido de Bundesliga. A pesar de la falta de producción ofensiva, la resiliencia del Bayern fue evidente. Han dominado el arte de sacar resultados, ganando cuando es necesario y empatando cuando la situación lo exige. Esta compostura podría ser la diferencia al final de la temporada. El entrenador del Leverkusen, Xabi Alonso, había optado por descansar a jugadores clave como Florian Wirtz y Jeremie Frimpong en preparación para este partido de alta tensión. Sin embargo, la estrategia salió mal, ya que su salida anterior contra el Wolfsburg terminó en un decepcionante empate, lo que permitió al Bayern ampliar su ventaja. El sábado, mientras los jugadores del Leverkusen mostraban una admirable frescura y talento ofensivo, la defensa del Bayern, liderada por el revitalizado Dayot Upamecano, se mantuvo firme y logró obtener un punto. El resurgimiento de Upamecano ha sido uno de los aspectos más destacados de la temporada del Bayern. Una vez criticado por sus errores, ahora se ha convertido en un pilar en la defensa bávara, mostrando una capacidad para resistir la presión y contribuir significativamente a la estabilidad defensiva de su equipo. Su actuación contra el Celtic y nuevamente el sábado fue crucial para mantener la ventaja del Bayern. Sin embargo, mientras el Bayern parece estabilizarse bajo la dirección del entrenador Vincent Kompany, la situación en el Leverkusen cuenta una historia diferente. A pesar de sus recientes éxitos, el club sigue siendo una entidad vendedora, con un enfoque en generar ingresos a través de transferencias de jugadores en lugar de consolidar su plantilla para un éxito sostenido en la cima. La decisión de permitir que jugadores como Victor Boniface se marchen, combinada con la estrategia de adquirir potencial en lugar de jugadores de impacto inmediato, refleja una filosofía más amplia que ha permeado sus operaciones. Mientras el Bayern se ha centrado en fichajes que refuercen sus ambiciones inmediatas de título, el enfoque del Leverkusen es más a largo plazo, centrado en reemplazar a los jugadores que se van en lugar de mejorar su plantilla actual. La estrategia les ha permitido seguir rindiendo bien esta temporada, con Wirtz y Frimpong haciendo contribuciones notables, sin embargo, las diferencias generales en la filosofía podrían obstaculizar finalmente su desafío por el título. A medida que ambos clubes continúan por sus caminos divergentes, la narrativa de esta temporada de Bundesliga se está desarrollando de manera predecible. El Bayern Múnich está recuperando su antigua dominancia, mientras que el Bayer Leverkusen, a pesar de sus valientes esfuerzos, se queda reflexionando sobre lo que podría haber sido. El viaje de cada club resalta la intrincada danza de estrategia, talento y tiempo que define el fútbol de alto nivel, dejando a los aficionados preguntándose si el Leverkusen podrá plantear un desafío en el futuro o si el dominio del Bayern sobre el título se extenderá otro año más.