El aumento de desastres en Indonesia en 2024: Casi 1,900 calamidades naturales exigen acción urgente.

El aumento de desastres en Indonesia en 2024: Casi 1,900 calamidades naturales exigen acción urgente.

En 2024, Indonesia enfrentó 1,889 desastres naturales, principalmente hidro-meteorológicos, lo que resalta su vulnerabilidad y la necesidad de preparación ante desastres.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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En 2024, Indonesia enfrentó una realidad alarmante al registrar un asombroso total de 1,889 desastres naturales hasta el 4 de diciembre, una cifra que subraya la vulnerabilidad del país ante los desafíos ambientales. Los desastres hidrometeorológicos, que incluyen inundaciones, eventos climáticos extremos, incendios forestales y deslizamientos de tierra, dominaron esta estadística, representando un notable 98.84 por ciento de los incidentes reportados, mientras que los desastres geológicos, como los terremotos y las erupciones volcánicas, constituyeron apenas un 1.16 por ciento. El volumen de estos desastres sirve como un recordatorio contundente de la disposición geográfica de Indonesia como un punto caliente para diversas calamidades naturales. Nuraini Rahma Hanifa, una investigadora afiliada al Centro de Investigación de Desastres Geológicos de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (BRIN), describió a Indonesia como un lugar único que a menudo se considera un centro de desastres. "La nación está plagada de una multitud de desastres", dijo, destacando las frecuentes ocurrencias de terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos de tierra, inundaciones y tsunamis. Uno de los aspectos críticos para entender y mitigar el impacto de estos desastres radica en el estudio de los terremotos, que son especialmente preocupantes dada su naturaleza impredecible. Rahma enfatizó la importancia de la investigación interdisciplinaria, que combina campos como la geodesia, la geofísica, la geología, la geografía, la ingeniería civil, la tecnología de la información y la planificación para comprender mejor las fuentes y características de los terremotos. La culminación de esta investigación ha llevado al desarrollo de herramientas significativas, incluida la Mapa de Fuentes de Terremotos y Peligros de Indonesia, destinada a mejorar la preparación nacional. La historia de Indonesia con los terremotos revela un patrón preocupante de devastación. Eventos significativos como el terremoto y tsunami de Aceh en 2004, el terremoto de Palu en 2018 y el reciente terremoto de Cianjur en 2022 han dejado cicatrices duraderas en las comunidades y subrayado la urgente necesidad de estrategias efectivas de mitigación de terremotos. Rahma señaló que se han realizado avances, incluida la instalación de detectores de tsunamis, el desarrollo de protocolos de evacuación y la realización de simulaciones de respuesta a desastres, particularmente en áreas vulnerables como el sur de Lebak. Se alienta al público a adoptar estrategias de auto-rescate durante los terremotos, conocidas como las 3B: Caer, Cubrirse y Aferrarse. Rahma aconseja a las personas que se mantengan calmadas, protejan sus cabezas y busquen refugio debajo de muebles resistentes, si están disponibles. En ausencia de tales espacios seguros, recomienda caer al suelo y cubrirse la cabeza hasta que el temblor cese. A la luz de estos desafíos continuos, Rahma aboga por construir un marco educativo resiliente ante desastres dentro de la sociedad indonesia. Este marco abarca tres pilares esenciales: garantizar instalaciones escolares seguras, integrar la gestión de desastres en los planes de estudio escolares y promover la educación sobre la prevención de desastres y la reducción de riesgos. Al fomentar una cultura de preparación y resiliencia, Indonesia puede equipar mejor a sus ciudadanos para enfrentar los inevitables desastres naturales que se avecinan en el horizonte. A medida que la nación lidia con la realidad de su paisaje propenso a desastres, la urgencia por la innovación, la educación y los esfuerzos colaborativos en la gestión de desastres sigue siendo primordial. Las lecciones aprendidas de 2024, con suerte, galvanizarán una respuesta robusta y allanarán el camino para un futuro más seguro para todos los indonesios.

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